El sátrapa de Ankara vuelve a desafiar a Europa

TURQUÍA

Erdogan abre las puertas a los refugiados para presionar a Europa

El presidente turco intenta utilizar a los migrantes para forzar a la UE a situarse de su lado en Idlib, tras perder a más de treinta soldados en ataques de fuerzas leales a Asad

Migrantes de camino a la frontera entre Turquía y Grecia, esta mañana. AFP

“¡Arca de Noé!, ¡última barca!, ¡zarpa!, ¡sí!, ¡último barco hacia la libertad!”, llamaba la atención un chófer de autobús en la estación estambulita de Esenler. La libertad era Grecia o, mejor dicho, la vaga oportunidad de alcanzar suelo griego por mar o tierra. Pero lo importante era el mensaje. Este requirió una puesta en escena insólita y jugar con los sueños de miles de inmigrantes en Turquía. El presidente Recep Tayyip Erdogan no escatimó en gastos para forzar a la Unión Europeaa ponerse de su lado en la crisis de Idlib.

Todo había comenzado a gestarse ayer, jueves, por la noche. La noticia que copaba los medios, amén del coronavirus, era lamuerte de 33 soldados turcos en ataques de las fuerzas leales al Gobierno sirio en esa provincia noroccidental siria. Ankara rechazó señalar a Rusia, cuya Fuerza Aérea apoya al ejército sirio y gestiona su espacio aéreo. Con el país llorando uno de los mayores golpes contra sus tropas en décadas, un funcionario turco desvió rápidamente el foco hacia el extremo opuesto de Turquía: la frontera oeste.

Este individuo informó a Reuters de que “la Policía turca, la Guardia Costera y los funcionarios de seguridad fronteriza han recibido órdenes de no intervenir” en caso de que personas tratasen de penetrar de forma irregular en Europa. Ya sólo faltaban las personas. Desde esta madrugada, decenas de inmigrantes, de múltiples nacionalidades, comenzaron a organizarse.

El punto de encuentro fue un arcén próximo a la comisaría policial de Vatan, en Estambul, una buena muestra de la connivencia con el plan. A ese lugar llegaron buses con los logotipos de distritos controlados por el partido gobernante AKP. Uno de sus conductores, cual pastor, sacaba a las personas a empellones del vehículo. Hasta ocho fueron saliendo de allí en dirección a la verja fronteriza con Grecia.

Otros optaban por organizarse por Internet para alcanzar el fronterizo río Evros en taxis o coches privados. Unos pocos se hicieron con lanchas y se echaron al mar, rumbo a la isla griega de Lesbos, a plena luz del día. Nada de sigilosidad.

Los medios turcos, comenzando por su agencia semioficial Anadolu, emitieron en directo todo lo que sucedía: la salida de algunas barcas de la costa turca, su llegada a Grecia sin oposición de patrullas marítimas; la llegada de inmigrantes a las inmediaciones de los pasos fronterizos de Kapikule, conBulgaria, o de Pazarkule, con Grecia, y la entrada a pie de decenas de ellos, particularmente jóvenes, en tierra de nadie, con los uniformados turcos participando de una particular huelga de bolis caídos.

Colas en Estambul para acceder a los buses que llevan a la frontera griega.
Colas en Estambul para acceder a los buses que llevan a la frontera griega.AFP

“Presionad, ¡presionad a Grecia! Acabarán abriendo las fronteras, cuando logremos nuestro objetivo seremos glorificados”, arengaba con mensajes a los inmigrantes el gestor de un grupo de Telegram creado para organizar el cruce. “Es una caravana de la esperanza”, aseguraba este a EL MUNDO. Pero la caravana se dio de bruces con la realidad al poco de llegar: antidisturbios griegos cerraron la puerta fronteriza e intervinieron con gas lacrimógeno contra quienes intentaban penetrar; los búlgaros, igual.

Para entonces, según testigos, los mismos policías turcos que habían permitido el paso a suelo griego ahora formaban un retén para no permitir el retorno de los contrariados inmigrantes, que se vieron en algunos casos atrapados entre dos fronteras. Así concluyó el sainete diseñado por Ankara para poner de su parte a una Europa que, durante años, ha tratado mayormente de desentenderse del drama humanitario fruto de la guerra siria, que tras el episodio del jueves amenaza con volver a escalar entre rusos y turcos.

Bruselas ha recibido el guante turco con su tibieza habitual. “La actual escalada debe parar urgentemente. Hay riesgo de que desemboque en una confrontación militar internacional abierta. También está causando un sufrimiento humanitario insoportable y poniendo a civiles en peligro”, ha declarado el jefe de la diplomacia europea, Josep Borell. Peter Stano, portavoz de la Comisión Europea, ha destacado que, pese a la medida tomada por Turquía, elacuerdo con Ankara para contener a los inmigrantes “todavía se mantiene”.

ESCALADA EN LA GUERRA DE SIRIA

Esta mañana, el Kremlin ha explicado su versión de lo sucedido ayer por la noche. “Las muertes trágicas de soldados turcos ocurrieron en sitios de operaciones a manos de organizaciones terroristas entre quienes hay, incidentalmente, numerosos mercenarios extranjeros”, ha asegurado su portavoz, Dmitry Peskov. “El lado turco no informó sobre la presencia de tropas allí, pese a nuestras demandas”, ha añadido. Extremo que ha negado el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar: “Hasta las ambulancias [que asistieron] fueron atacadas”.

Con todo, y aunque Rusiahasta se ha permitido el lujo de hacer navegar dos fragatas por el estrecho del Bósforo, en pleno corazón de Estambul, Erdogan, que ha evitado culpar a los rusos de los sucesivos ataques sobre sus soldados de estos días, se ha entendido con su homólogo Vladimir Putin por teléfono. “Fue un diálogo detallado. Discutieron la necesidad de hacer todo lo posible para implementar los acuerdos iniciales sobre la zona de reducción de hostilidades [en Idlib]”, ha explicado el canciller ruso Sergei Lavrov.

Migrantes de camino a la frontera entre Turquía y Grecia.
Migrantes de camino a la frontera entre Turquía y Grecia.REUTERS

La zona pactada por ambos en Sochi viene delimitada, según Ankara, por los doce puestos de observación establecidos a lo largo de la provincia de Idlib. Algunos de ellos fueron rebasados por las tropas oficialistas en las últimas semanas. En respuesta, Turquía ha intensificado su apoyo a las fuerzas opositoras – formadas parcialmente por elementos extremistas afines a Al Qaeda – incorporando efectivos propios, lo que llevó, tras casi nueve años de guerra, a combates directos entre turcos y sirios.

Por ello, según medios turcos, Erdogan ha advertido a Putin de que cualquier unidad militar siria sería objetivo legítimopara los turcos. Sobre el ataque del jueves, el Presidente turco ha recalcado que acciones así hacen a Ankara “más decidida” en sus intenciones. Una de las principales, evitar que el desastre humanitario de Idlib, consistente en casi un millón de desplazados desde diciembre por los combates, rebase la frontera turcosiria. Esta, hoy, a diferencia de las occidentales, sigue cerrada a cal y canto.

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