
La política económica, impulsada desde los tiempos de Hugo Chávez, destinada a crear una economía estatista, con limitada propiedad privada y controles de precios, ha venido frenando la inversión, la producción y las exportaciones no tradicionales en Venezuela.
Sin duda, el grito de “Exprópiese” fracturó la economía. Esta situación, ha sido agravada, en el curso de los últimos años, por la puesta en marcha de una política fiscal expansiva, financiada fundamentalmente a través de la emisión de dinero inorgánico y por un creciente endeudamiento público.
Como era de esperarse, estas orientaciones políticas, en su conjunto, crearon una economía de puerto, afectaron el empleo productivo, aumentaron la dependencia de la renta petrolera, generaron escasez de bienes y servicios, produjeron sobre- valuación del bolívar, así como una alta inflación que ha deteriorado el salario real y ha afectado el nivel de vida de la mayoría de la población.
Las siguientes cifras corroboran lo anteriormente afirmado. La economía requiere, aproximadamente, 40 mil millones de dólares para cubrir las importaciones. Más de 7 millones de venezolanos trabajan en la economía informal.
El 95% de las divisas provienen de las exportaciones petroleras. El PIB para el presente año será negativo en 2,50%. Confrontamos una escasez promedio de más del 30%.
La inflación anualizada está ubicada en el 62%. El salario mínimo de 476 dólares bajo a $85. El 600% de los bolívares que circulan son inorgánicos. La deuda pública ronda los 250 mil millones de dólares. El déficit fiscal es del 15% del PIB. Las exportaciones no tradicionales que habían aumentado al 30% bajaron al 5%. Se necesitan $ 14mil millones para cancelar la deuda pública del presente año. Y las reservas internacionales rondan los $ 20 mil millones, con cuatro precios en su tasa de cambio.
Como es obvio, ahora cuando la vaca petrolera no produce las divisas suficientes para, entre otras operaciones, realizar las importaciones, pagar la deuda pública, cubrir el presupuesto nacional, financiar el populismo y seguir con la regaladera internacional, la economía está en crisis.
Y frente a ella el gobierno ha venido anunciando un paquete económico que solo busca ingresos fiscales, apuntando hacia los bolsillos del pueblo, sin revisar sus errores, sin eliminar el despilfarro que realiza al financiar a los gobiernos del Alba, sin dejar de subsidiar empresas estatizadas no rentables, sin fortalecer sistemas de control que frenen la corrupción, sin corregir la hipertrofia laboral de su administración, y sin proponer medidas que rectifiquen los desequilibrios macroeconómicos antes señalados.
De tal manera que, si el contenido del paquete económico es reforma fiscal, venta de CITGO, aumento de la gasolina, devaluación del bolívar, reforma tributaria, incremento de los servicios públicos y mayor endeudamiento, lo que está anunciando el gobierno es una gran tempestad.