Sarajevo, 30 años después de los acuerdos de Dayton

REGRESO A SARAJEVO

En noviembre de  este año se celebra el treinta aniversario de la firma de los Acuerdos de Dayton que pusieron fina a la guerra civil bosnia. En estos años, Sarajevo se ha transformado en una gran ciudad europea a pesar de sus crisis demográfica, las amenazas serbobosnias de auspiciar una secesión y su bajo nivel de vida. 

Por Ricardo Angoso

Estuve en Sarajevo en noviembre de 1995, nada más firmarse los Acuerdos de paz de Dayton entre los presidentes de Serbia, Bosnia y Herzegovina y Croacia, Slobodan Milosevic, Alja Izebegovic, Franjo Tudman, respectivamente, y las consecuencias de la guerra era bien visibles en toda la ciudad. Casas destruidas, coches calcinados y abandonados, impactos de bala en numerosas viviendas, cristales rotos en decenas de ventanas, hombres y mujeres con notorias discapacidades y en fin, para resumirlo, un ambiente de posguerra, parálisis económica y cierto desánimo. Como en tantos acuerdos de paz en la historia, las tres partes tenían la sensación de haber perdido la guerra y de haber hecho demasiadas concesiones a sus enemigos.

El asedio y cerco de Sarajevo fue terrible y duró casi cuatro años (1992-1996), causando 10.000 víctimas mortales, cincuenta mil heridos y decenas de miles de refugiados que huyeron antes y durante la guerra. Muchos de ellos nunca regresaron. Las fuerzas serbias de Ratko Mladic y Radovan Karadzic, jefes militar y político del bando serbio, respectivamente, nunca aceptaron la independencia de Bosnia y la convivencia en un mismo Estado con bosniomusulmanes y croatas. La toma de Sarajevo, que era la capital de Bosnia y Herzegovina, era un asunto vital para los serbobosnios, ya que era el principal centro político y económico del país, y tomarla hubiera precipitado seguramente el colapso del nuevo Estado bosnio y la consiguiente derrota en la guerra de los bosniomusulmanes, pero no fue así.

Solamente la intervención de la OTAN liderada por los Estados Unidos, que atacó desde el aire a las fuerzas serbobosnias, y la operación Tormenta lanzada por Croacia contra los serbios, forzó a las autoridades serbias de Belgrado a negociar un acuerdo de paz con sus enemigos croatas y bosnios. Sarajevo, para gran desgracia de los serbobosnios, fue adjudicada en los Acuerdos de Dayton a la entidad política que agrupaba a los bosniosmusulmanes y los croatas, la Federación de Bosnia y Herzegovina. Desde esa fecha, noviembre de 1995, miles de serbios han abandonado la capital bosnia.

AUGE DEL TURISMO Y CRISIS DEMOGRÁFICA

Hoy, sin embargo, la ciudad ha cambiado notablemente y han proliferado numerosos negocios de todo tipo. Hay decenas de bares, restaurantes, hoteles, tiendas de moda, casas de cambio de moneda y un aire de notables mejoras en todos los aspectos de la vida. Los servicios de agua, luz y gas, a diferencia de lo que ocurría durante el asedio a la ciudad, funcionan perfectamente y Bosnia y Herzegovina espera que algún día se integre en la Unión Europea (UE). Otra aspecto que llama la atención ahora es que hay numeroso turismo, dada su cercanía a Croacia y Serbia, y que las comunicaciones han mejorado bastante, lo que facilitaría el desarrollo de esta incipiente industria.

Sin embargo, la ciudad ha sufrido un profundo cambio en lo que respecta a su composición étnica debido a la guerra y las sucesivas limpiezas étnicas emprendidas por los tres bandos en conflicto. Si en 1991 el 50% de la población era musulmana y la otra mitad se consideraba croata, serbia o yugoslava, hoy en día quedan apenas 10.000 croatas y 15.000 serbios sobre un censo de 275.000 habitantes, es decir, el 3% y el 5%, respectivamente. Antes de la guerra Sarajevo tenía 420.000 habitantes y, como todo el país, la capital bosnia está inmersa en una grave crisis demográfica debido a una caída en las tasas de natalidad y en la inmigración de los más jóvenes ante la falta de perspectivas.

El carácter cosmopolita, multiétnico, abierto y plural de la capital bosnia se ha perdido quizá para siempre debido a estas “mutaciones” étnicas que, como en otras partes de Bosnia, fueron consecuencia de la guerra y del fracaso de la comunidad internacional a la hora de favorecer el retorno de los refugiados y desplazados que fueron expulsados de sus ciudades y pueblos a causa de la limpieza étnica. Ese es uno de los constatados fracasos de los Acuerdos Dayton y su posterior implementación sobre el terreno. La mayoría de estos desplazados nunca regresaron a sus casas y quedó, por tanto, legitimada la limpieza étnica; las realidades sobre el terreno manu militari se imponen.

En cualquier caso, esta mítica ciudad, donde saltó la chispa que abrió el camino a la Primera Guerra Mundial, ha sufrido una profunda transformación en estos treinta años y la llegada del turismo hace presagiar que el panorama económico puede evolucionar positivamente en los próximos años y frenar la sangría demográfica, el principal problema de Bosnia en estos momentos, como ya hemos dicho antes. También la integración en la UE ayudaría a fortalecer el proceso de consolidación de un Estado que todavía es cuestionado en su interior por los líderes serbobosnios de la República Srpska -la entidad política serbia en Bosnia y Herzegovina que ocupa el 49% del territorio.- y que todavía siguen anhelando ¡al día de hoy! la integración en Serbia para cumplir esa quimera imposible denominada como la Gran Serbia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *