VIKTOR ORBAN, LA QUINTA COLUMNA RUSA DENTRO DE LA UNION EUROPEA
Por Ricardo Angoso
Ahora resulta que los llamados “patriotas” en la escena europea, liderados por el primer ministro húngaro Viktor Orbán, son la quinta columna del presidente ruso, Vladimir Putin, en el continente. No solamente Hungría simpatiza abiertamente con Rusia, con la que sigue negociando y comprándole petróleo, gas y otros productos por un valor total en el año 2025 por más de 5.300 millones de dólares, sino que nuestro supuesto socio en la Unión Europea (UE) ha estado transmitiendo información confidencial y secreta de las cumbres europeas a interlocutores rusos de alto nivel, como el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, contraviniendo todas las normas diplomáticas al uso y dando un ejemplo político al resto de sus socios realmente deplorable.
Además de insistir en su inquebrantable amistad con Putin, Orbán ha tratado de presentar a la sociedad húngara, y en cierta medida lo ha conseguido, a Ucrania como un “enemigo” del pueblo y la soberanía húngaras. La guerra para Orbán responde a “intereses foráneos” para perjudicar a Rusia, a la que sigue sin sancionar contraviniendo la política europea común, y acusa a Ucrania de ejercer un “bloqueo petrolero” contra Hungría. También impide con su voto una ayuda de la UE de 90.000 millones de euros a Kiev, en la esperanza de que el país atacado se desangre y no pueda seguir resistiendo por más tiempo, haciéndolo un pérfido favor a Moscú y a su amigo Putin.
Aunque los días de Orbán parecen estar contados, pues una escisión dentro de su partido -Tisza, liderada por Péter Magyar, procedente de Fidez- lidera las encuestas, incluso con mayoría absoluta, y por primera vez el primer ministro, después de ganar cinco elecciones de las cuales cuatro han sido mandatos consecutivos, ve peligrar su poder. El probable entrante, Magyar, es considerado por los analistas locales como más europeísta que Orbán, lo cual no es realmente muy difícil, y pretende liderar una suerte de “cruzada” contra la corrupción tras años y años de nepotismo, amiguismo y despotismo chauvinista.
No debemos olvidar que Hungría repite por cuarto año consecutivo como el país más corrupto de la Unión Europea (UE), según la ONG Transparencia Internacional (TI), que en su informe de 2025 atribuye el deterioro bajo el Gobierno de Orbán al bloqueo de las reformas anticorrupción.«El nivel de la corrupción sistemática que se ha desarrollado en Hungría es único en la Unión Europea (UE)», aseguro József Péter Martin, director de la oficina húngara de TI, en una reciente rueda de prensa. Martin también afirmó que «Hungría no es comparable con otros países comunitarios con sistemas de democracia desarrollada, sino más bien como muchos países latinoamericanos».
Lo que no deja ser sorprendente es que todavía Orbán cuente con apoyos dentro de la UE, como es el caso de nuestros ultras locales, con Santiago Abascal -máximo líder de Vox- a la cabeza de los mismos, quien le rinde pleitesía tras recibir innumerables muestras de cariño del húngaro. Por supuesto, la primera ministra italiana, Georgia Meloni, mucho más inteligente que el estalinista que va con un hacha cortando cabezas en su partido a diestra y siniestra, ya ha cortado relaciones con Orbán y hoy lidera a la derecha más cuerda y con sentido común de Europa. Si el “patriotismo” de los amigos de Orbán consiste en traicionar a la UE, servir a uno de las mayores criminales del siglo XXI -el inquilino del Kremlin-, permitir la agresión y ocupación de Ucrania, incluyendo crímenes de guerra abominables, y apostar por una Europa sumisa, rendida y acobardada ante Rusia, pues entonces estamos aviados. ¡Qué Dios nos coja confesados! Good bye, Orbán y Abascal, hasta nunca.