Previsibles escenarios finales de la guerra de Rusia contra Ucrania

Los previsibles escenarios finales de la guerra de Rusia contra Ucrania

Por: Ricardo Angoso

Nuevamente, tal como hemos visto en la reciente cumbre de la OTAN celebrada en Madrid, la crisis de Ucrania, tras el ataque ruso del 24 de febrero de este año, vuelve a estar en el punto de mira de la atención global. La guerra se está alargando más de lo esperado y las perspectivas de que se abran negociaciones entre rusos y ucranios son, en estos momentos, casi nulas.

¿Cuáles son los objetivos militares, políticos y económicos de Rusia en la guerra contra Ucrania? Cuando han pasado ya varios meses desde que comenzó el conflicto, los mismos comienzan a quedar cada vez más claros: la aniquilación económica de esta nación; el control de los mares Negro y Azov por parte rusa, privando a Ucrania de su salida natural a través de sus puertos a los mercados internacionales; la creación de un gran corredor territorial desde la frontera rusa hasta Crimea pasando por el Donbás -y probablemente hasta la frontera con Moldavia-; y el control de esta región conformada por los departamentos ucranios de Donetsk y Lugansk para proseguir, finalmente, con la partición definitiva de Ucrania.

Una Ucrania tullida territorialmente, derrotada militarmente, destruida económicamente y arrasada materialmente, piensan los estrategas del Kremlin, acabará aceptando, en unas hipotéticas negociaciones, todas las demandas rusas. A continuación, analizaremos las perspectivas de evolución del conflicto y los previsibles escenarios del final de mismo, dado el desarrollo de la guerra, los reveses sufridos por el ejército ruso en la misma, la numantina e inesperada resistencia ucrania y la rotunda respuesta de Occidente a esta agresión rusa contra Ucrania, que pese a toda la ayuda recibida en armamento procedente de Estados Unidos y varios países europeos no han sustraído al país del horror y la destrucción generada por la guerra. Los escenarios más previsibles en el corto y mediano plazo son:

1.Una guerra de larga duración parecida a las de Afganistán y Siria. Desde la ocupación soviética de Afganistán, en 1979, la agresión a ese país es un fantasma que gravita sobre la política exterior rusa, pero la historia siempre demuestra, como decía el agudo Karl Marx, que “ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”. Rusia, antes la URSS, se embarcó en el golpe, ocupación y posterior guerra afgana, causando, de paso, el colapso del sistema soviético y un guerra de guerrillas que causó más de 15.000 bajas a las fuerzas ocupantes. No parece el escenario más probable en esta guerra, dada las condiciones tan distintas del terreno y la geografía ucrania. El conflicto ucranio no será tan largo como el afgano o el sirio, pues Rusia empieza a mostrar señales de debilidad y la desproporción de fuerzas entre las dos partes a favor de los rusos es muy grande.

2.Una rendición de una Ucrania exhausta después de meses de guerra. Por ahora, las máximas autoridades del país, con su presidente al frente, Volodímir Oleksándrovich Zelenski, descartan totalmente ese escenario y la resistencia frente al agresor ruso se ha convertido en una suerte de política de Estado. Pese a todo, si la guerra dura mucho más tiempo, está por ver si esa resistencia se mantendrá por mucho tiempo y si la misma seguirá siendo indefinida.

3.La partición de Ucrania para siempre, mientras continúa la guerra. Ese escenario es, de facto, el actual, toda vez que las fuerzas rusas continúan su ofensiva en el Donbás y consolidan sus posiciones en el corredor territorial que va desde esta región hasta Crimea y alrededores, estando las mismas a apenas algo más de un centenar de kilómetros de la importante ciudad portuaria de Odesa. La caída de la importante ciudad de Severodonetsk ha sido un duro golpe para las fuerzas ucranias y consolida las posiciones rusas en el Donbás. La amputación territorial de esta región es un escenario, a tenor del comportamiento de Rusia con su periferia, bastante razonable.

4.Un acuerdo político entre Ucrania y Rusia que ponga fin a la guerra. Al principio, cuando la mediación de Turquía dio algunos resultados y consiguió sentar a las dos partes para negociar un acuerdo, parecía un escenario posible, pero después, entre acusaciones y sospechas de envenenamiento por parte rusa de los negociadores ucranios, y la casi rotunda negativa del presidente ruso a sentarse a negociar con su par ucranio, este diálogo fue interrumpido y no hay noticias de que se vaya a retornar de nuevo a las negociaciones directas entre las partes. No parece, dadas las circunstancias actuales, un escenario muy creíble en el corto plazo.

5.Una gran victoria militar rusa que concluya con el final territorial de la Ucrania que conocemos hasta ahora. Al comienzo de la guerra, cuando las fuerzas rusas estuvieron a punto de tomar la capital ucrania, Kiev, este escenario era el más previsible y el que vaticinaban numerosos analistas. Sin embargo, la resistencia ucrania, algunos reveses sobre el terreno de las fuerzas rusas, el ingente envío de material militar procedente de Occidente a las Fuerzas Armadas ucranias y algunos cambios en la estrategia militar rusa tras no haber conseguido las metas iniciales, han llevado a descartar, tal como se está viendo con el paso del tiempo, una rápida y decisiva victoria rusa en el campo de batalla. Pese a todo, dada la desproporción de fuerzas y el cambio estratégico de Rusia en la guerra parece que estamos abocados a una larga guerra de desgaste, en que Ucrania se puede llevar la peor parte, tanto en bajas militares y civiles y en la destrucción material de sus infraestructuras, viviendas e industrias.

CONSIDERACIONES FINALES

La crisis humanitaria podría desbordarse en los próximos meses de continuar la guerra indefinidamente, tal como estamos viendo, y han alertado algunas organizaciones internacionales, como el ACNUR. Ya han salido más de ocho millones de ucranios desde el comienzo de la guerra y la cifra podría aumentar si se dilata en el tiempo; doce millones más de ucranios buscan refugio y seguridad en el interior del país y podían desplazarse bien hacia otros lugares del interior o hacia el exterior.

Con respecto a la evolución de la guerra, la inteligencia británica señala que ha entrado en una fase que define como de “guerra de desgaste” y que «esto, probablemente, implicará el uso indiscriminado de fuego, resultando en un incremento de bajas civiles, la destrucción de infraestructura ucraniana y la intensificación de la crisis humanitaria». En lo que atañe a la utilización de su arsenal de armas nucleares, la posibilidad de que Rusia pueda hacer uso del mismo es una realidad que nadie puede “tomarse a la ligera”, señalaba el jefe de la CIA, Wiliam Burns, quien también ha advertido que la «desesperación» del presidente ruso, Vladimir Putin, ante los reveses militares que está sufriendo en el campo de batalla, podrían llevarle a emplear sus armas nucleares tácticas o de baja potencia.

En lo que atañe a la UE y a la OTAN, que apoyan casi sin fisuras a Ucrania, tendrán que redefinir sus relaciones con Rusia, un actor fundamental en la escena internacional y europea, y las políticas de Defensa de sus miembros, a los que se les vendrán a unir próximamente Suecia y Finlandia, que rompen su tradicional política de neutralidad debido a la agresión rusa a Ucrania y se integrarán próximamente en la Alianza Atlántica. Por otra parte, todos los países de la UE, incluyendo a Alemania y España, ya han anunciado aumentos significativos en sus gastos de Defensa y es más que probable que este año casi todos superen el 2% de su PIB en esta materia. La percepción de una amenaza real, Rusia en este caso tras la agresión a Ucrania, ha tenido su impacto en la opinión pública europea, tal como se ha percibido incluso en Alemania, y el aumento en los gastos militares no es algo visto tan impopular como hace unos años.

De la misma forma, la UE está dedicando ingentes fondos a ayudar a Ucrania en varios terrenos, incluido el militar, y también para atender las demandas planteadas por los millones de refugiados ucranios que han salido de su país desde el comienzo de la guerra. Sin embargo, ambas organizaciones han descartado totalmente implicarse en operaciones militares en Ucrania, para evitar una confrontación directa con Rusia que provocaría una crisis de impredecibles consecuencias, y por ahora tan solo continuarán con sus envíos de armas a los ucranios por parte de casi todos los países de la UE salvo Hungría, siempre en casi abierta sintonía con Rusia en esta guerra.

Si bien parecen quedar claros los objetivos rusos en la guerra, que pasan por la anexión del Donbás y el corredor territorial que atraviesa desde esta región hasta Crimea y alrededores, incluyendo la importante y estratégica ciudad portuaria de Jersón, queda abierta la puerta a que las fuerzas rusas no se detengan ahí y avancen hasta la también la ciudad portuaria de Odesa. De cumplirse esta amenaza, no descartable en estos momentos, la guerra podría desbordarse de sus actuales límites territoriales y desplazarse hasta Moldavia, toda vez que en las últimas semanas el territorio de Transnistria, levantado en armas contra esta ex república ex soviética desde 1991, ha proclamado su independencia y ha pedido su reconocimiento internacional.

Transnistria cuenta con el apoyo de Rusia, que tiene fuerzas militares estacionadas en la región como una “fuerza de paz”, y la anexión de este territorio, alargando el corredor territorial hasta el mar Negro, no es una opción que se deba descartar. Odesa está a menos de cien kilómetros de la capital transnistria, Tiraspol, y en los últimos tiempos la tensión se ha incrementado en la región y miles de transnistrios han abandonado el país en previsión de que se cumplan los peores pronósticos. El mismo canciller ruso, Sergei Lavrov, ha señalado recientemente que un tercer país podría verse implicado en la guerra, casi señalando con el dedo acusador a Moldavia. De esta forma, controlando los mares Azov y Negro, Rusia cerraría a Ucrania de sus salidas portuarias centrales y desconectaría al país de uno de sus vínculos naturales con la economía global. La guerra, lejos de haber concluido, tan solo se encuentra en una nueva fase de inciertos resultados y grandes peligros, amenaza nuclear por medio. Nadie sabe cuáles serán los siguientes pasos de Putin.

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