¿Nueva guerra fría?

Ricardo Angoso: La nueva guerra fría ya está aquí

28 de julio de 2014

Nueva Guerra Fría


Tras haber pasado todas las líneas rojas en los últimos meses, el presidente ruso, Vladimir Putin, en un triple salto mortal desafiando a todo el Occidente y también a sus antiguos socios en la extinta Unión Soviética, ha vuelto dar una nueva vuelta de tuerca y ahora es señalado como responsable, al menos indirecto, de un crimen de guerra. El derribo de un avión de la ya maldita línea aérea Malaysia Airlines por parte de lo aliados de Putin en Ucrania es un desafío a la comunidad internacional que ha rebasado todos los límites; el armamento era ruso, la tecnología, seguramente, también y las bandas que perpetraron semejante atrocidad estaban a las órdenes de Moscú. La responsabilidad por las 298 víctimas de este acto brutal apunta directamente a Moscú, tal como han señalado las autoridades ucranianas y el gobierno norteamericano.

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Putin ha superado, con creces, a todos sus antecesores en el cargo, tanto de Rusia como de la difunta URSS, nadie había llegado tan lejos y habría que remontarse a una fecha tan lejana como el año 1983, en plena guerra fría, para encontrar un precedente similar, cuando unos cazas soviéticos abatieron a un avión civil surcoreano que confundieron (¿?) con un vuelo militar. Las milicias prorusas, que ya han cometido otros ataques contra aeronaves y que se comportan como salvajes que no atienden más órdenes que las de sus jefes de Rusia, pretenden provocar la secesión del sudeste de Ucrania para repetir el mismo guión que en Crimea: provocar, una vez que consigan la “independencia” de un vasto territorio, el reconocimiento de Moscú.

acuerdos de HelsinkiMoscú ha roto los acuerdos de Helsinki de 1975, por los cuales todos los Estados europeos se negaban a cambiar las fronteras del continente por la fuerza; se ha anexionado ilegalmente y en contra del derecho internacional un territorio que legítimamente pertenecía a Ucrania desde el año 1954, en que fue cedido por Rusia a las autoridades de este país y, por último, ha sembrado el caos de una forma notable en la región, interviniendo en la confrontación civil que se vivía en Kiev a favor de uno de los bandos en liza.

Luego, colateralmente y quizá porque Putin conoce el carácter pusilánime de los europeos, ha dividido a la Unión Europea (UE), que se ha visto superada por la crisis ucraniana y que no ha sabido dar una respuesta política a los desafíos impuestos por Moscú. Los países del Este de Europa, pero especialmente los que estuvieron bajo la órbita soviética, como Hungría, Polonia, Rumania y los Estados bálticos, han sido más rotundos a la hora de condenar las afrentas rusas y esperaban una respuesta más contundente por parte de la misma UE y la OTAN, a la que también pertenecen por imperativos de guión.

Putin ahorca a ObamaMientras que, en el lado opuesto, Alemania, Francia, España, Italia y el Reino Unido, que no sufrieron la brutalidad de los métodos comunistas, actuaban con más cautela y demandaban prudencia a las instituciones a la hora de encarar la crisis. Estados Unidos, que ya había dado su brazo a torcer en la crisis siria frente a las pretensiones rusas de no de intervenir en la guerra civil a favor de la oposición democrática, también esta vez parece que no está dispuesta a ir más allá de la condena retórica de los hechos que se suceden con una velocidad vertiginosa en Ucrania y, quizá, endurecerá algo más -como está haciendo la UE- las sanciones económicas contra la cúpula cleptocrática que gobierna Rusia.

UCRANIA, FINLANDIZADA

En primer lugar, por mucho empeño que ahora pusiese Putin en hacer valer su papel de mediador en la crisis ucraniana no parece que vaya a tener éxito y ser aceptado por ambas partes. Para ser mediador, hace falta haber sido neutral en el conflicto, tener una cierta credibilidad política y moral y, por último, poseer alguna influencia sobre las fuerzas entre las que se pretende mediar. Putin carece de todas esas cualidades y, a estas alturas de la película, en Kiev ni se le ha visto ni se le espera.

Putin ajedrez
Luego, y en segundo orden pero no menos importante, tampoco parece ni se detecta una verdadera voluntad política por poner fin a la sangría ucraniana. A Rusia le interesa que siga este conflicto de baja intensidad, que muestra a las claras el liderazgo de Putin, debilita a los europeos y pone decididamente en la nómina de Estados fallidos a Ucrania. Esta nación, tal como ocurrió en la guerra fría, ha sido “filandizada”, es decir, podrá tener una democracia de corte occidental y estar cerca de los intereses de Occidente, pero no hará nada en lo relativo a su política exterior que pueda irritar a Moscú, tal como ocurrió durante décadas con Finlandia en sus relaciones con la URSS. Decía Carlos Marx que la historia siempre se repite dos veces, la primera como tragedia y después como farsa.

República de TransnistriaY, en tercer y último lugar, no olvidemos la experiencia. Todas las veces que Rusia ha decido intervenir en favor de sus minorías, siguiendo un supuesto imperativo histórico que le hacer asumir el papel protector de todos los rusos de estos territorios, la historia ha concluido mal o muy mal. 

En los años noventa, una vez que se independizó Moldavia de la URSS, el XIV ejército ruso estacionado en esa república se atrincheró en una zona de este nuevo país más allá del río Niéster y formó una fantasmagórica “República de Transnistria”. Al día de hoy, cuando han pasado más de una veintena de años de una cruenta guerra que desangró a ese país, las tropas rusas siguen ahí y el ejecutivo fantoche instalado por Moscú se niega a cualquier posibilidad de acuerdo con las autoridades moldavas.

Osetia 78765De la misma forma, no olvidemos que dos territorios de la antigua ex república soviética de Georgia, Osetia del Sur y Abjasia, se independizaron de este país apoyados por los rusos, que incluso llegaron a provocar una guerra en dos ocasiones (1991 y 2008) y causaron miles de muertos y desplazados. Ahora, una vez segregadas de Georgia, estas dos “repúblicas” son, de facto, protectorados rusos integrados en la madre patria inspirada por esta nueva versión del emperador Pedro el Grande que es Putin.

Putin 673636Putin va a seguir con su carrera hacia adelante porque ya no puede detenerse, ha puesto en marcha una guerra que le da una legitimidad interna y externa de la que carece por las vías democráticas. Está en entredicho su fortaleza política, su capacidad para llegar hasta el límite en sus afrentas a Occidente, pero también la base y el sustento que alimentan su discurso político: el nacionalismo hegemónico ruso. Sin ese legitimidad que emana de ahí, Putin no es nada y él lo sabe. 

Lo que está por ver en esta encrucijada, en este súbito regreso a una nueva guerra fría, qué respuesta van a dar los europeos y los norteamericanos a este envite. Sin un liderazgo fuerte, y sin las respuestas adecuadas a la grave situación que padece Ucrania, el conflicto puede desbordarse más allá de estas fronteras y concluir en unas consecuencias impredecibles para todos. Por un territorio mucho menor, como los Sudetes, comenzó esa gran carnicería que fue la Segunda Guerra Mundial. Pero esa es otra historia para otra ocasión.





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Ricardo Angoso

Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org/web
@ricardoangoso

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