La tendenciosidad de la información publicada en “El País” el pasado 28 de febrero sobre la opinión vertida por Juan Antonio Chicharro, general de división de Infantería de Marina en la reserva y antiguo comandante general del Cuerpo, durante su intervención en una conferencia sobre “Fuerzas Armadas y ordenamiento constitucional” celebrada en la Gran Peña de Madrid tres semanas antes (el 6 de febrero), ha creado un gran malestar en el estamento castrense y particularmente en los medios informados de la Armada, que ven la mano del CNI en el intento de descredito público del general.
De hecho, el nombre del general Chicharro fue uno de los barajados por el Gobierno de Rajoy para ocupar la dirección del CNI, cargo en el que contra todo pronóstico fue confirmado el general de Ejército y antiguo JEMAD, Félix Sanz Roldán, quien venía ocupándolo por designación previa del anterior gobierno socialista.
Al parecer, el objetivo perseguido por la extemporánea publicación de la noticia titulada “La patria vale más que la democracia”, sacando de contexto una frase pronunciada por el general Chicharro en un marco de opinión y debate intelectual en el que también participaban dos magistrados, Ángel Calderón Cerezo y José Antonio Fernández Rodera, y el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Pedro González-Trevijano, no es otro que inducir al ministro de Defensa, Pedro Morenés, a que abra un expediente sancionador siguiendo la pauta marcada en los precedentes casos del teniente general José Mena y del general de brigada Ángel Luis Pontijas. A estos efectos el redactor de la noticia remarcaba que el general Chicharro seguía sujeto al código disciplinario militar, así como la gran ovación que merecieron sus palabras, salpicada de gritos de “¡Bravo! ¡Bravo!”.
De esta forma se frustraría su recuperación no sólo como nuevo director del CNI sino también para otros posibles destinos considerados inconvenientes por el clan militar socialista que discretamente sigue aglutinado en torno a Félix Sanz, dado que con 63 años de edad el general Chicharro todavía no ha alcanzado el retiro profesional y que dispone de una impecable hoja de servicios.
En los círculos de opinión militar también se comenta la especial relación de Miguel González, periodista de “El País” autor de la noticia de marras, también conocido como “sargento González”, con el entorno socialista de la Defensa y en particular con el CNI, que como es ampliamente reconocido entre sus compañeros de profesión siempre le han dispensado un sospechoso trato informativo preferente. Miguel González se encargó de agitar su propia noticia en el Congreso de los Diputados para que la persecución al general Chicharro tuviera dimensión parlamentaria, sobre todo de la mano del portavoz del PSOE en la Comisión de Defensa, Diego López Garrido, inmediatamente encargado de azuzar en su contra al ministro Morenés.
De hecho, lograda esta artificiosa presión política, González insistió en su tendenciosidad informativa, rayana en la calumnia, con un nuevo artículo titulado “Defensa investiga si el discurso del general Chicharro es golpista” (29/02/2013). Es decir, insistiendo en la mala praxis periodística de crear noticias de la nada y de evitar que la realidad arruine un titular llamativo.
El estamento militar recuerda igualmente que el “sargento González” ya mostró una desmedida agresividad informativa contra los generales Mena y Pontijas justo cuando mostraban su actitud en defensa de la Constitución y lamenta su descalificadora referencia de la Gran Peña como “un club de rancio aroma frecuentado por militares retirados”, despreciando la habitual presencia en sus salones de políticos e intelectuales del máximo relieve, incluidos los que acompañaban al general Chicharro en la conferencia que tanto le ha enervado, patrocinada por la “Fundación para la Magistratura”.
Sólo falta que el espabilado ministro negurítico de Defensa, caiga en la trampa del “sargento González” y resbale con las Fuerzas Armadas como resbaló con el caso del general Pontijas.


