¡Viva el 25 de abril ahora y siempre!

25 DE ABRIL DE 1974 EN LISBOA

Por Ricardo Angoso

“Grândola, Vila Morena/ Terra da fraternidade/ O povo é quem mais ordena/ Dentro de ti, ó cidade…”, sonaba esta canción de corte casi militar, aunque la había escrito un poeta revolucionario, Zeco Afonso, en la madruga del 25 de abril de 1974 a través de las ondas hertzianas de Rádio Renascença cuando los tanques de los “Capitanes de Abril” se pusieron en marcha para recuperar la libertad perdida y traer la democracia a Portugal. En una sola jornada, plagada de emoción, tensión, esperanza, nervios y rebeldía, los militares portugueses se levantaron contra la larga y oprobiosa dictadura con éxito y acabaron con 48 años del ordeno y mando cuartelero.

Luego, como suele pasar con todas las revoluciones, llegaron los tiempos de las decepciones, los grandes cambios, las fallidas esperanzas, los anhelos de un mundo mejor, las consabidas traiciones como parte intrínseca de todo proceso revolucionario, las primeras elecciones libres y, finalmente, el secuestro de la misma revolución por algunos de sus más desleales hijos. Otelo Saraiva de Carvalho, el gran estratega de la Revolución de los Claveles a cuya sombra crecieron muchos de los hombres que se pusieron al frente de esta gran gesta que cambió la historia de Portugal pero que también irradió sus luces hacia otras democracias en ciernes, como la nuestra, fue, cómo no, también devorado por la misma.

Otelo, un hombre convicciones firmes y grandes ilusiones con respecto al futuro, con esa mirada cargada de vida y transparente fervor con el que miraba hacia el futuro, acabaría sus días en la cárcel durante algún tiempo por no haberse conformado con las migajas con que el sistema premió su coraje. Luego, cuando salió de la cárcel, ya  alejado de muchos de los camaradas que le habían traicionado y aceptado las reglas de juego de la nueva democracia tutelada, vio las cosas más claras, se retiró para siempre de la política y comprendió los límites del proceso que él mismo había puesto en marcha. La Revolución, querido Otelo, siempre devora a sus más preciados hijos.

Pero siempre quedará, traiciones, deserciones y decepciones al margen, el espíritu del 25 de abril, cuando millones de portugueses se echaron a las calles para aclamar a sus militares, que estaban salvando al país y al mismo tiempo también su honor. Ese 25 de abril siempre permanecerá incólume en nuestros corazones. En nuestro recuerdo, como un hervidero de sueños, vivencias inolvidables e imágenes románticas que ya son patrimonio de toda la humanidad para la eternidad, hay personajes singulares, casi anónimos, que hoy son historia.

Como, por ejemplo, la camarera Celeste Caeiro, que regresaba a casa cargada ese día de las flores que iban a ser entregadas a los asistentes de un banquete para celebrar el primer aniversario del restaurante «Sir», en la calle Braamcamp. Como no pudo dar el cigarrillo que un soldado le pedía desde un tanque en la plaza del Rosío, justo al inicio del Largo do Carmo, donde los tanques de los sublevados aguardaban nuevas órdenes en una tensa espera desde la madrugada. Como la joven solo llevaba los manojos de claveles, le dio uno. El soldado lo puso en su cañón y los compañeros repitieron el gesto colocándolos en sus fusiles, como símbolo de que no deseaban disparar sus armas, extendiéndose la acción por toda la ciudad y generando el nombre con que la revuelta pasaría a la historia. Ay, Caeiro, cambiaste el curso de la historia sin apenas saber el valor de tu gesto heroico.

La dictadura cayó, el aprendiz de dictador sin arrepentimiento alguno, Marcelo Caetano, se fue para siempre y nunca más regresaría a Portugal, los militares volverían a los cuarteles y desde entonces se suceden las elecciones, los gobiernos democráticas, las ilusiones y también las decepciones en nuestro atlántico vecino. Termino con una estrofa de Grandola Villa Morena, la marcha que cambió el curso de la historia de Portugal y espolvoreó los sueños de la libertad sobre millones de portugueses cansados de esperar en la cola de la historia: “Terra da fraternidade/Grândola, Vila Morena/Em cada rosto, igualdade/O povo é quem mais ordena…” Eso es, entonces, el pueblo es quien manda, el que está al frente de la historia. ¡Viva el 25 de abril ahora y siempre!

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