Parece ser que fue el escritor, poeta y diplomático Paul Morand el primero en bautizar a Bucarest como el París de los Balcanes en el libro que lleva el mismo nombre de la capital rumana y publicado en París en 1935. Y es que Bucarest, balcánica por los cuatro costados y si- tuada a medio camino entre Oriente y Occidente, tiene un aire decadente y neoclásico que muchas veces, en algunas de sus calles, sobre todo del centro histórico, recuerda a París…