Estados Unidos debe colaborar en la lucha contra el narcotráfico

Héctor Helí Rojas: “Estados Unidos tiene que colaborar con América Latina en el asunto del narcotráfico”

Presidente del Parlamento Andino

Ricardo Angoso   lunes, 08 de abril de 2013

Héctor Helí Rojas es, a sus 58 años, uno de los líderes liberales de Colombia más popular y conocido. Ha ocupado casi todos los cargos en su país: representante en la Cámara, senador, precandidato presidencial y, ahora, Presidente del Parlamento andino tras haber sido elegido diputado de esa institución por elección popular. Jurista de profesión y notable orador, Helí Rojas analiza los problemas y desafíos que representa para Iberoamérica el proceso de integración política y económica.

ATENEA DIGITAL: ¿No cree, como el ex presidente chileno Frei, que a los procesos de integración les faltan más proyectos e ideas que solo la voluntad política?

Héctor Elí: Sí, comparto esta apreciación del presidente Frei, pero hay advertir que la integración es un proceso, como lo fue la Unión Europea (UE), que lleva muchos años tratando de consolidarse y todavía no ha terminado, no ha concluido. La idea es que se perpetúe todo ese proceso de integración y se mantenga. El problema que yo avizoro es que, en América Latina, la integración la hacen más los gobiernos que los pueblos, que las sociedades en sí mismas y que los congresos de los países. Entonces, ocurre que, en función del presidente de turno que esté en el país en concreto, el proceso de integración avance o retroceda; el presidencialismo y la intergubernamentalidad, es decir, las relaciones entre los gobiernos, son un problema grave para la integración que debe tener una sociedad civil y una institucionalidad propia que funcione, desde luego que de acuerdo con los presidentes, pero no sometida al capricho presidencial.

En esta Iberoamérica donde conviven tantos procesos de integración, ¿la Comunidad Andina (CAN) qué papel juega?

Yo creo que la CAN es el proceso, de los que están en marcha, que tiene más institucionalidad porque tiene un Parlamento Andino donde vienen todos los representantes de los países que la compone a dialogar, a discutir temas de interés; tiene un Tribunal Andino de Justicia, con un mérito muy particular por ser un ente que toma decisiones supranacionales que se basan también en un derecho supranacional, de tal forma que las decisiones que se toman en la CAN no tienen que ser refrendadas por los países miembros en sus congresos, sino que tienen valor por sí mismas y pasan a ser asumidas automáticamente por todos los estados miembros, que deben respetarlas. La CAN tiene su consejo presidencial, sus convenios, de todo tipo y es, en definitiva, todo un sistema de integración.

¿Se sienten escuchados como institución por sus respectivos gobiernos?

No, realmente. El Parlamento Andino, como órgano dentro del sistema andino de representación, no tiene, como tiene el Parlamento Europeo, la capacidad de codecisión o consulta previa; estamos luchando, en un proceso de reingeniería política, para que se le escuche previamente en alguna toma de decisiones y, en otras, se le permita tomar decisiones junto con los consejos ministeriales de la CAN porque, mientras eso no ocurra, quienes tomarán las decisiones serán los designados por los presidentes, y entonces regresamos a ese presidencialismo al que me refería antes. Así sucede que el presidencialismo se acaba tomando al proceso de integración, lo que no es deseable, desde luego, y sería mejor que un organismo como el Parlamento Andino, que es de elección popular, participara y no solo que lo hagan personas designadas sin voto popular por los países miembros.

¿Cree que le hizo mucho daño a la CAN la salida de Venezuela?

Indudablemente que la salida de Venezuela debilitó a la CAN, ya que aquí hubo una política impulsada por Estados Unidos y la misma UE, junto con los países poderosos, promoviendo los Tratados de Libre Comercio. Cuando Perú y Colombia deciden, unilateralmente, ir a firmar unos tratados de ese tipo con Estados Unidos, aplazando un arancel externo común en el área andina, hirieron gravemente todo el proceso de integración andina y le quitaron a los países, y en este caso a Venezuela, unas prerrogativas y unos aranceles preferenciales para negociar con los andinos. Se vuelve al bilateralismo y se retrocede en la integración, provocando la consiguiente salida de Venezuela del proceso andino de integración.

Por esa posición de Perú y Colombia, se salió Venezuela del mundo andino y también se fue un mercado muy grande para nosotros; Colombia fue la más perjudicada por esta decisión, ya que se perdió un mercado anual de ventas de más 8.000 millones de dólares y hoy, tras haber estado hundido durante unos años, apenas llega a los 1.200 millones. Pero, realmente, hoy Venezuela está más mirando hacia Mercosur y, no olvidemos, este bloque hoy se perfila como la quinta economía del mundo, con casi trescientos millones de habitantes y unos países muy competitivos, como Argentina y Brasil. Ese proceso se va a lanzar hacia adelante y va a liderar la región, en detrimento de la CAN, que tiene menos posibilidades y menos población. Luego está la alianza del Pacífico, que también afectará a la CAN y hará que emerja con más fuerza Mercosur en estos momentos.

¿Qué se podría hacer para hacer frente en toda Iberoamérica al grave problema que representa la seguridad pública?

Creo que la pobreza sí tiene mucho que ver como factor propiciatorio en este asunto, también como generador de la criminalidad, y especialmente en los delitos contra la propiedad, pero en América Latina existe otro problema que es el narcotráfico, que genera microtráfico y las conocidas como “ollas”, sitios donde no solo se vende droga sino que se alquilan y venden armas para cometer homicidios. Tenemos auténticos focos delicuenciales que conviven, al mismo tiempo, con las bandas criminales. La criminalidad se ha organizado a través de empresas del crimen, como ocurre aquí en Colombia donde se puede llegar a matar a una persona para robarle el móvil, o herirla en el mejor de los casos, y esos celulares luego son vendidos en otros países a través de redes bien organizadas y estructuradas.

Son fenómenos muy graves los que encontramos aquí. Pero creo que el punto fundamental es que, mientras Estados Unidos no nos ayude a cambiar las políticas actuales, no vamos a avanzar en la lucha contra el narcotráfico. Y, mientras los países no se integren y cooperen a través de instituciones supranacionales para luchar contra la criminalidad, la cuestión del narcotráfico va a ser muy difícil de resolver porque ya se ha trasnacionalizado y no se puede tratar localmente. La criminalidad ya es un problema trasnacional que requiere soluciones y unas instituciones de carácter supranacional que, sinceramente, hoy día no veo funcionando.

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