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1. “Qué horrible se vio un Presidente recibiendo a un usurpador (Arias a Micheletti)”, dijo Chávez en estos días. Pocas veces ha hablado con tanto cinismo. Y no sólo por que el es un golpista contumaz, tanto en madrugonazos como violador de constituciones sino porque siempre ha exhibido una rara pasión por cuanto monstruo político pasa a su lado.
El primero fue Pérez Jiménez que quiso traer bajo un palio en sus primeros momentos. Luego tuvo turbios, prolongados e inexplicados contactos con el asesino, ladrón y fraudulento Fujimori.
Paseo en carro con Sadam Hussein. Le hizo crípticos guiños a Kadafi que todavía no se había convertido y era el demonio de Lockerbie. Ni hablar de los teócratas iraníes. O de los hermanos Castro, su familia adoptiva.
O Mugabe, el Jinete de la Muerte, demoledor de Zimbaue y quien recibió la espada del Libertador. U Omar Al-Bashir, condenado por el género humano, por genocida en la guerra de Dafur en Sudan, por 300 mil muertos y que se lo quería traer a pasear. Por no hablar de seres menores, como el Chacal. Un gusto como cualquier otro.
Esa frase podría ser la tapa del frasco de uno de los episodios, Honduras, donde la izquierda facistoide que anda por ahí hizo uno de sus más contradictorios, ridículos y deplorables papeles.
Dignos de una defensa del extravagante hombre del sombrero. Y que desmontó la sonriente e inalterable Hilary con una pequeña sonrisa y un leve movimiento de muñeca, un quiebre.
Por lo demás no era para tanto, hasta para acciones disparatadas y tronantes solicitudes de invasión y bloqueos. Al fin y al cabo fue golpe, sí, pero muy decente: sin militares al poder, con el apoyo unánime de las instituciones, los partidos, la sociedad civil organizada y la mayoría del pueblo; con un mínimo de violencia, con vocación de diálogo. Gente de buenos modales y no dado a las malas palabras. Mejor pasar la página.
2. Uno de los planes más ambiciosos de gobierno es el Plan revolucionario de Lectura (PRL) de cuyo estacionario estado actual dio cuenta M. Cotoret en nuestras páginas esta semana.
Se trata de enseñar a leer con pasión a todo un pueblo para que pueda leer los libros que lo liberen de la alienación capitalista y adquieran la conciencia socialista. Aquí se pueden detectar algunos problemillas.
Por ejemplo la discusión universal de si estamos pasando de una civilización de la escritura a otra del audiovisual. Hasta los periódicos parecen comenzar a temer por su inmediato futuro.
Segundo éste no es un pueblo que lee. Por lo que me temo que llegar a ciertos niveles medianamente aceptables a nivel continental, habrá que mejorar nuestras horribles escuelas, culturizar la televisión, devolverle la biblioteca a Virginia y, sobre todo, que no lean a Eva Golinger & cia.
Y en cualquier caso es asunto para generaciones y generaciones. Pero ya ustedes verán que en unos meses, al brillante ministro de Cultura diciendo que nos hemos leído unos cuantos millones de libros y ya estamos psuvisados mentalmente.
Pero lo siguiente no deja de ser maravilloso, tierno, siniestro: las escuadras serán clasificadas por colores “una roja que tiene por objetos motivar y enamorar a los participantes…una verde que buscará el desmonte del imaginario capitalista…
Una naranja que consolidará al sujeto individual y colectivo (socialista y bolivariano)… y una negra que implementará herramientas… frente a la arremetida ideológico-cultural del imperio” dice Soto. Pues, cuidado, con Michael Jackson, y la anatomía de Angelina Jolie o el simpático Mario Bross y hasta Harry Potter, que se la saben todas.
PS: Le queda un fin de semana para ver a Toto, Yayo, Tulio y Talía de Rio Teatro Caribe (www. rioteatrocaribe.com.ve,), ese siempre maravilloso mundo de la libertad y la imaginación. Admirable, admirable, Talía Falconi.
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