El emblemático diario de los Timerman La Opinión, informaba: “Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres” (Tapa – 19 de marzo de 1976), “De jueves a jueves (entre el 11 y el 18 de marzo) 38 personas fueron asesinadas en todo el país sin que se produjera ninguna detención ni se diese cuenta de ninguna pista. En el mismo período, 51 bombas estallaron en diferentes sitios”.
Respecto del grado de adhesión popular que tenía la posibilidad de un gobierno “cívico-militar”, el 20 de marzo el diario La Opinión informaba: “Prácticamente un noventa por ciento de los argentinos habla hoy de la proximidad de un Golpe de Estado”. Ese mismo día, el dirigente justicialista Jorge Antonio manifestó: “si las Fuerzas Armadas vienen para poner orden y estabilidad, bienvenidas sean”. Francisco “Paco” Manrique, Presidente del Partido Federal (por entonces la tercera fuerza electoral) afirmó: “Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto, al desalojo de una pandilla”. Los Diputados voluntariamente abandonaban sus puestos, y el 21 de marzo Clarín informaba: “Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias” y agregaba: “y algunos solicitaron un adelanto de sus dietas”. El mismo día, el diario La Razón completaba: “Hay tranquila resignación en el Congreso frente a los inevitables acontecimientos que se avecinan”. También el 21 de marzo, el diario La Prensa detallaba en sus titulares: “Hubo 1358 muertos desde 1973 por acciones terroristas”. El diario La Nación, por su parte, informaba el 21 de marzo: “Doce personas asesinadas en el interior”.
Al día siguiente, el 22 de marzo, el Senador radical Fernando De la Rúa arremetió: “Es increíble que la Presidente, que proclama su afición a los látigos, ni siquiera desmienta que su ex ministro y principal consejero, López Rega, siga alojado en su quinta madrileña, convertida en aguantadero de un prófugo de la justicia”. El mismo día, procediendo de igual modo que los Diputados que se escapaban de sus funciones, el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, el peronista José Embrioni presentó su renuncia.
Tapa de los diarios del 23 de marzo: el diario La Razón titulaba: “Es Inminente el Final Todo Está Dicho”. Al mismo tiempo, el diario La Nación informaba: “Aguárdanse decisiones en un clima de tensión” y en otro pasaje agregaba: “Éxodo sindical ante hechos imprevisibles”; por su parte, el diario La Prensa titulaba: “Diez Extremistas Muertos en La Plata”.
Llegamos en este contexto al 24 de marzo y nos vemos obligados a hacer la siguiente pregunta:
¿Ese día se quebró el Estado de Derecho en la Argentina?
Antes del 24 de marzo, durante los tres años de gobierno peronista se padeció: 500 muertos por la AAA (conducida desde un Ministerio gubernamental), 1358 personas fueron asesinadas por la subversión (Montoneros y ERP), 6500 atentados subversivos sin condena se llevaron a cabo entre mayo del 73 y marzo del 76`, escandalosas cifras a las que cabe sumar 908 desaparecidos en democracia por responsabilidad del Estado peronista.
¿Saben cuántas sentencias condenatorias hubo en ese lapso tanto a miembros de la AAA como de la subversión por tamaña masacre durante esos tres años?: NI UNA SOLA. Eso sí, Cámpora amnistió a más de 2000 terroristas en mayo de 1973.
¿Puede decirse seriamente que antes de la fecha que hoy recordamos existía el Estado de derecho? Y si el Estado de Derecho fue destruido desde antes: ¿porque no recordamos las fechas precedentes también? Con este tipo de rememoraciones que promueve el gobierno nacional en donde demoniza a unos y disculpa a otros: ¿estamos contribuyendo a la verdad histórica o a su deformación?
Quizás es por todo lo señalado, que el mismo 24 de marzo, el diario vespertino La Tarde, dirigido por el actual Canciller de la República Héctor Timerman sin ocultar su alegría nos informaba: “Esta madrugada culminó la dramática crisis en que, ante el vacío de poder político, estaba sumida la Nación. Las FF.AA., agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional, asumieron la conducción del Estado”.
Como vemos, a diferencias de otros golpes ocurridos en la Argentina que fueron más bien de tipo sectorial (como el llevado a cabo por los conservadores en los años ‘30 o el protagonizado por Perón y todos los simpatizantes del Eje en 1943), el del 24 de marzo de 1976, quiérase o no tuvo un consenso masivo en la dirigencia y la opinión pública sin mayores contrastes ni discriminaciones ideológicas.
Vayamos a cuentas:
Una vez ocurrido el golpe Ricardo Balbín afirmó: “nunca fue tan fácil como en este momento para las fuerzas armadas tomar la Casa de Gobierno: Porque no hay nadie en ella”.
El gobernador del Chaco y Vicepresidente Primero del Justicialismo, Felipe Bittel (compañero de fórmula de Luder en 1983) al enterarse del nuevo gobierno le gritó a Osvaldo Papaleo (Secretario de Prensa de la Presidencia): “Chau…papá, hasta mañana… Esto hay que festejarlo con champaña. Todo se ha disipado”.
Una de las voces más representativas de peronismo, Jorge Paladino (ex secretario general del P.J. y delegado personal de Juan Domingo Perón) describió la realidad manifestando: “las Fuerzas Armadas no hicieron más que aceptar un pedido general, tácito y/o expreso de la ciudadanía para encarar, con su intervención, una crisis de supervivencia de la Nación que las instituciones formales y las organizaciones civiles demostraron ser incapaces e impotentes de resolver”.
A partir del día siguiente de la destitución de Isabelita, se produjo una avalancha de apoyos provenientes de todos los sectores del periodismo gráfico, radial y televisivo:
El diario La Nación, el 25 de marzo de 1976 decía: ¨Lo que termina y lo que comienza. En la madrugada de ayer concluyó el desmoronamiento de un gobierno cuya única fortaleza consistía, en los últimos seis meses, en el empeño que para sostenerlo pusieron quienes no compartían sus propósitos. Nunca hubo en la Argentina un gobierno más sostenido por sus opositores […] La crisis ha culminado. No hay sorpresa en la Nación ante la caída de un gobierno que estaba muerto mucho antes de su eliminación por vía de un cambio como el que se ha operado. En lugar de aquella sorpresa hay una enorme expectación. Hay un país que tiene valiosas reservas de confianza, pero también hay un terrorismo que acecha.”
Ese mismo día, el diario Clarín en su esperanzado editorial titulado “Un final inevitable”, afirmaba: “Se abre ahora una nueva etapa, con renacidas esperanzas”.
El 25, el diario La Prensa publicaba: “Orden, seguridad, confianza […] En dos horas, sin el asomo de una sola falla, al cabo de una operación impecable, precisa, sin estridencias vanas y sin disparar un solo tiro, las Fuerzas Armadas de la Constitución pusieron término al desempeño ilegítimo del gobierno instaurado el 25 de mayo de 1973. Lo hicieron para salvar “un tremendo vacío de poder” […] La revolución del 24 de marzo no sólo ha puesto fin a una época de ignominia y a un régimen corrupto y corruptor, sino que ha abierto el cauce por el cual podrá ir derramándose un nuevo modo del comportamiento colectivo” y respecto al clima social agregaba “Basta recorrer la ciudad, terciar en la conversación del grupo callejero, prestar oídos a la tertulia del café, de la sobremesa, anotar los comentarios en el ámbito del trabajo o de la familia, para percibir en todos una sensación de alivio”.
El 27, el diario de izquierda La Opinión, en una nota firmada por Jacobo Timerman esgrimía: “Si los argentinos, como se advierte en todos los sectores -aun dentro del ex oficialismo-, agradecen al Gobierno Militar el haber puesto fin a un vasto caos que anunciaba la disolución del país, no menos cierto es que también le agradecen la sobriedad con que actúan”.
Como vemos, no había sector social ni ideológico que no avalara la intervención militar. Tanto es así, que hasta el mismísimo Partido Comunista emitió una extensa proclama de apoyo al “golpe” al día siguiente de producido el mismo que se titulaba:
”Ayer, 24 de Marzo, las FF.AA. depusieron a la presidenta María E. Martínez, reemplazándola por una Junta Militar integrada por los comandantes de las tres armas. No fue un suceso inesperado .La situación había llegado a un límite extremo que agravia a la Nación y compromete su futuro” […]” La movilización de tropas del 24 de Marzo había sido precedida de una intensa campaña que reclamaba “rectificar el rumbo”. Efectivamente, era necesario y urgente cambiar el rumbo” […] “En víspera de los dramáticos sucesos del 24, bandas fascistas impunes asolaron con sus crímenes el país. La muerte rondaba las calles y caminos, fabricas, universidades, hospitales; penetraba en la intimidad de los hogares. Nunca se había visto en nuestro país nada tan cruel.” […] “Entre los objetivos expuestos por la Junta Militar está el de combatir la corrupción que pudre donde penetra; y en nuestro país ha penetrado hondo en ciertos medios” […] “También expuso su propósito de poner fin a la subversión… El P.C. considera auspicioso que la Junta Militar haya desechado una solución “Pinochetista”.
Pero el apoyo de todos los sectores y partidos tradicionales al gobierno militar no se limita a lo declamativo sino a la colaboración activa. Al cumplirse tres años de gobierno del Presidente Videla, el día 25 de marzo de 1979, el diario La Nación publicaba la nómina de los 1697 intendentes en pleno ejercicio de sus funciones.
Solamente el 10% de los municipios eran comandados por miembros de las FF.AA., el 90% restante por civiles repartidos del siguiente modo:
El 38% de los intendentes estaba conformado por personalidades civiles de reconocida trayectoria en sus respectivas jurisdicciones y comunas, y el 52% restante era directamente comandado por los partidos políticos tradicionales. ¿Y quién encabezada la lista?, por supuesto que: “la Unión Cívica Radical con 310 Intendentes en el país, secundada por el PJ (partido presuntamente “derrocado” con 192 intendentes), en tercer lugar se encontraban los Demócratas. Progresistas con 109, el MID con 94, Fuerza Federalista Popular con 78, los Demócratas Cristianos con 16 y el izquierdista “Partido Intransigente” con 4”.
Sin duda alguna, en este cogobierno cívico-militar fue la U.C .R la más entusiasta colaboradora. Es llamativo el error que cometieron los militares al rodearse tanto de un partido caracterizado por la recurrente ineficacia en ejercicio del poder: el radical “Ricardo Yofre fue subsecretario general de la Presidencia […] el último embajador del “Proceso” en Washington fue el radical alfonsinista Lucio García del Solar” Además: ¨fueron designados embajadores: en Venezuela, el radical Héctor Hidalgo Solá; Rubén Blanco en el Vaticano; Tomás de Anchorena en Francia; el demócrata progresista Rafael Martínez Raymonda en Italia; el futuro Ministro peronista Oscar Camilión en Brasil (futuro Ministro de Menem), el demócrata mendocino Francisco Moyano en Colombia y el socialista Américo Ghioldi en Portugal¨. De igual modo se conservaron excelentes vínculos con los sectores sindicales del peronismo, y también con la Comisión Nacional del Trabajo, liderada por Jorge Triacca, quien junto al Ministro de Trabajo de Videla asistía a la Asamblea Anual de la O.I .T.
Todo este extenso comentario no lo hice para abrumar sino para esclarecer, no hay dato que no tenga la fuente correspondiente para quien lo quiera chequear o corroborar. Los años ‘70 fueron parte de un drama del que todos los sectores y actores sociales tuvieron alta responsabilidad, resulta fácil ahora cargar tintas y demonizar gratuitamente a los militares, pero yo acá no vine a tratar de vender memoria sino de hacer historia con los datos en la mano y teniendo en cuenta de que no se puede entender lo que ocurrió con explicaciones simplonas y maniqueas, sino que todos los tristes episodios vividos formaron parte del principio de acción y reacción.
Es decir:
1) No hubiese habido represión de Estado si antes no hubiese habido agresión guerrillera,
2) No hubiese habido represión ilegal si Cámpora no derogaba la legislación antisubversiva, ni la Cámara Federal ni amnistiaba a los terroristas en 1973.
3) No hubiese habido Triple A sin la anuencia de Perón.
4) No hubiese habido desaparecidos sin la anuencia de Isabel
5) no hubiese habido golpe militar sin el apoyo de la civilidad ni la dirigencia política.
Hagamos hoy no el día de la hipocresía y la demagogia, sino un día para que cada sector asuma la responsabilidad que le toca, efectuando una autocrítica integral sin incurrir en demonizaciones facilistas. Sólo contando las cosas como son y distribuyendo las responsabilidades de modo justo y desapasionado podremos aprovechar un 24 de marzo para crecer como sociedad, y no usar esta fecha para adelante propaganda demagógica y aprovecharla como feriado ocioso tal como el gobierno la proclamó en los nuevos calendarios.
Cerraré mi exposición citando a un escritor emblemático para el tema que hoy nos ocupa, Ernesto Sábato, y digo emblemático porque Sábato fue nada más y nada menos que presidente de la Conadep, alfonsinista y redactor del promocionado best seller financiado por el Estado, llamado “Nunca Más”, el cual hoy se usa como lema y bandera. ¿Qué decía el “alma mater” de este libro y este slogan en 1978 respecto del 24 de marzo?:
“La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos. Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho… los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes” y haciendo un balance de la gestión en curso de Videla, remató: “Sin duda alguna, en los últimos meses, muchas cosas han mejorado en nuestro país; las bandas terroristas han sido puestas en gran parte bajo control. La democracia tiene que aprender su lección de la historia y debe saber que con los viejos métodos liberales heredados de tiempos menos problemáticos, no se pueden dominar los delirios del presente”.
Esto decía en 1978 el redactor del libro Nunca Más y Presidente de la Conadep en una revista alemana llamada GEO, y fueron reproducidas en el libro de Juan José Sebreli llamado “CRITICA A LAS IDEAS POLITICAS ARGENTINAS”, publicado en el 2003 por la editorial Sudamericana. Y ¿resulta que ahora desde el oficialismo kirchnerista nos piden que tengamos memoria?.
Fue una época de sangre y fuego, en donde todos los sectores padecieron amigos o familiares muertos, desaparecidos o afectados por la violencia multilateral. Lo cual es lamentable y hay que guardar respeto para todos quienes padecieron estos episodios. Sin embargo, vale subrayar que no todos sufrieron tanto sino que algunos sacaron provecho de esas circunstancias, tal el caso del matrimonio Kirchner, que entre 1977 y 1982 compraron 22 propiedades en Santa Cruz, gracias a la Circular 1050 de Martínez de Hoz. Esto también hay que traerlo a la memoria, para que nos sean los vivos, los usureros o los oportunistas los que nos impongan los feriados, los relatos, los ángeles, los demonios y los slogans maniqueos.
¡Muchas gracias!