Navegando el Bósforo: de Estambul a las puertas del Mar Negro
Siempre me he rebelado contra las afirmaciones sin fisuras, ésas que se enuncian con tal contundencia que proscriben cualquier atisbo de duda. Todas esas verdades con presunción de infalibilidad, por insignificantes que sean, deberían pasar siempre por el tamiz del escepticismo. Había leído que no se podía entrar a la vieja fortaleza bizantina de Anadolu…