¿El ocaso de Rusia?

¿EL OCASO DE RUSIA?

Por Ricardo Angoso

El paseo militar anunciado y esperado por el Ejército ruso tras su ataque a Ucrania, el 24 de febrero de 2022, quedó, como se dice vulgarmente, en aguas de borrajas. Kiev resistió los embates rusos, el Gobierno de Volodímir Zelenski se atrincheró para una guerra larga y la capacidad de resistencia militar de los ucranianos se mostró imbatible. En lugar de una gran y rotunda victoria, el Ejército ruso tuvo que enfrentarse a una larga guerra —ya casi cinco años—, a un avance inicial en el que llegó a ocupar casi el 20 % del territorio ucraniano y, ahora, a un estancamiento casi total en todos los frentes, que ha acabado convirtiendo el conflicto en una inesperada guerra de desgaste.

Aparte de que la guerra ha sumido a Rusia en una crisis existencial y moral, en la que solamente la dictadura de Vladímir Putin mantiene unido al país, sin fisuras, críticas ni disidencia, la proyección exterior del país sufre un enorme desgaste a nivel global. En Europa, tanto en la parte occidental como en la oriental, Rusia ha perdido influencia política, económica, social y cultural, aparte de que su imagen está absolutamente dañada y su prestigio está por los suelos.

De igual forma, la influencia de Rusia en América Latina es casi nula, tras haber perdido a su principal apoyo y aliado en la región, Venezuela, y estar a punto de caer el régimen cubano, donde Moscú goza de influencia política, pero que no aporta nada en términos económicos. Además, el reciente giro a la derecha en casi todo el continente —excepto Brasil— ha acercado aún más a la mayoría de los países latinoamericanos a la órbita política de Estados Unidos y a la línea ideológica de su presidente, Donald Trump.

En lo que respecta a Asia, Rusia cuenta con tres sólidos aliados y socios comerciales —Irán, China y Corea del Norte—, pero también mantiene relaciones importantes, aunque más pragmáticas y equilibradas, con un buen grupo de países de esta región, entre los que destacan India —principal socio comercial de Moscú en materia militar—, Vietnam, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Estas alianzas y relaciones han permitido a Rusia seguir vendiendo sus materias primas y pertrechos militares a estos países, dando un balón de oxígeno a su maltrecha economía como consecuencia de las sanciones occidentales.

RUSIA SIGUE SIENDO UNA SUPERPOTENCIA

En Oriente Medio, donde la mayoría de los países mantienen relaciones históricas y consolidadas con Estados Unidos, hay que reseñar que la caída de Siria en manos de los rebeldes, que derrocaron a su fiel aliado en Damasco, Bashar al-Asad, fue un duro golpe para Rusia, aunque sigue manteniendo las bases militares de Tartus —única y estratégica base naval rusa en el Mediterráneo— y Jmeimim. En ambas bases, Rusia ha cedido parte de su control a la nueva administración siria.

En esta región tan volátil y plagada de conflictos, en los últimos tiempos las relaciones entre la Rusia de Putin y la Turquía de Recep Tayyip Erdoğan han mejorado notablemente bajo un modelo considerado de «cooperación competitiva» y «pragmatismo estratégico». Esta relación ha consolidado fuertes lazos económicos y energéticos e incluso le ha servido a Moscú para sortear las sanciones impuestas como consecuencia de la guerra de Ucrania.

Rusia sigue siendo una gran superpotencia, eso está claro, sobre todo debido a que cuenta con el mayor arsenal nuclear del mundo —más de 5.000 ojivas—, por su extensión —es el país más grande del mundo—, por su potente y numeroso Ejército y también por sus recursos minerales, energéticos —cuenta con una de las mayores reservas de gas del mundo—, industriales y estratégicos, como sus minas de titanio, uranio y litio. Por todo ello, y a modo de conclusión, vistos los antecedentes descritos, es demasiado pronto para anunciar prematuramente el ocaso de Rusia. Hay señales de que la economía rusa no está en su mejor momento, pero su capacidad de resiliencia está todavía intacta, y no parece que en el corto plazo la dictadura de Putin se vea envuelta en turbulencias y protestas.

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