Elecciones en Bosnia y Herzegovina bajo interferencias rusas y norteamericanas

Bosnia y Herzegovina, elecciones en sus horas más críticas

Por Ricardo Angoso

La actual configuración territorial de Bosnia y Herzegovina fue fruto de los famosos Acuerdos de Dayton, auspiciados por la Administración norteamericana bajo el mandato del presidente Bill Clinton en noviembre de 1995, tras la larga guerra de Bosnia. Estos acuerdos configuraron el país mediante un complejo entramado territorial y político. A los serbobosnios se les asignó el 49 % del territorio, dentro de la entidad política que había sido creada durante el conflicto a sangre y fuego: la República Srpska. A los bosnios —musulmanes y croatas— se les adjudicó la Federación de Bosnia y Herzegovina, que comprendía el 51 % del territorio y quedaba dividida en diez cantones.

La solución fue impuesta a las partes casi manu militari, pues no debemos olvidar que la OTAN bombardeó Bosnia durante la Operación Fuerza Deliberada (Deliberate Force), entre el 30 de agosto y el 20 de septiembre de 1995, y destruyó 338 objetivos militares serbios con el fin de que los serbobosnios aceptaran una salida política negociada tras tres años de guerra. En las negociaciones participaron las tres partes en conflicto: Yugoslavia —de la que entonces solo formaban parte Serbia y Montenegro—, Croacia y Bosnia y Herzegovina. Los firmantes de los Acuerdos de Dayton fueron el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, el croata Franjo Tudjman y el bosnio Alija Izetbegovic. Clinton se apuntaba así un gran tanto en política exterior y la carnicería bosnia, con algo más de 100.000 muertos en una guerra sangrienta y cruel, parecía haber llegado a su fin.

Este compromiso, que todavía sigue en vigor bajo la supervisión de la comunidad internacional, especialmente de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE), que lo custodian a través de la figura de un Alto Representante con amplios poderes, ha sobrevivido, pese a los problemas, las tensiones interétnicas y las disputas nacionalistas. Más de tres décadas después, ha permitido que el país haya vivido una tensa paz desde la firma de los acuerdos, aunque los fantasmas de los grupos nacionalistas irredentistas que pretenden destruir Bosnia y Herzegovina siguen presentes. En cierta medida, como señala el escritor y traductor Marc Casals, «Bosnia continúa, en esencia, detenida en el tiempo», como si estuviera atrapada en 1995.

Por ejemplo, los serbobosnios de la República Srpska, liderados por Milorad Dodik, de la Alianza de Socialdemócratas Independientes, proponen abiertamente la secesión de la entidad serbia de Bosnia y su integración en Serbia. Dodik, que fue presidente de la República Srpska hasta agosto de 2025, cuando fue destituido, es amigo del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, quien no oculta sus simpatías por los serbobosnios y apoya sus reclamaciones políticas. Dodik aboga abiertamente por el fin de los Acuerdos de Dayton y por la incorporación de su «país» a Serbia.

Hace apenas unos días, el máximo dirigente ruso recibió a Dodik y le dijo que «ninguna influencia extranjera» podría impedir que las «fuerzas patrióticas» de la República Srpska siguieran defendiendo los derechos e intereses de los serbobosnios y su interacción constructiva con Rusia. Rusia, por supuesto, trata de elevar las tensiones en los Balcanes para distraer a la UE de Ucrania, evitar la futura integración de Bosnia y Herzegovina en dicha estructura política y fortalecer a Serbia. Putin nunca ha ocultado su oposición a la UE y a todo lo que ella representa —pluralismo político, derechos y libertades y elecciones libres—, esperando que, al atizar el fuego en los Balcanes, pueda debilitarla.

Paradójicamente, Dodik también parece contar con el apoyo de Estados Unidos y del mismísimo presidente Donald Trump. Como prueba de ello, el 7 de abril de 2026, el hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr., viajó a Banja Luka, capital de la República Srpska, como invitado del entorno de Dodik, en un acto interpretado como una muestra ostentosa del respaldo de Washington al líder serbobosnio. En la capital serbobosnia, Trump criticó duramente a la Unión Europea. La alianza Putin-Trump contra la UE es de sobra conocida Las tendencias centrífugas, lejos de aplacarse dentro de Bosnia, parecen recrudecerse, y estas elecciones, que se celebrarán el próximo 4 de octubre, en unas horas críticas para el país, serán decisivas. Atentos.

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