Jorge Serrano 30 de Agosto de 2014 “El narcotráfico campa a sus anchas en el país” 06:14PM – Ricardo Angoso
El expresidente guatemalteco revela en una entrevista que el actual mandatario es una persona egoísta que vela solo por sus intereses y no por los de las instituciones a las que ha pertenecido 0 <> 12 VER GALERÍA DE FOTOS (5) Controvertido presidente de Guatemala y hombre clave en los procesos de paz, Jorge Serrano sigue implicado en la vida política de su país y es uno de los más activos detractores del actual presidente, Otto Pérez Molina.Hombre vehemente y de ideas claras, Serrano considera que el país vive un momento muy difícil y que requiere soluciones drásticas a los problemas que padece.
¿Qué balance hace del proceso de paz desarrollado en Guatemala cuando han pasado tantos años?Todo final de un conflicto es bueno por la vía que sea. Era una guerra muy larga que nos tenía a todos atrapados y muy cansados, ya había durado más de 34 años. Yo fui de los que realmente trabajé duro para que el conflicto terminara porque se había convertido en un verdadero cáncer que causaba grandes daños al país en todos los sentidos, pero sobre todo en términos de prestigio, desarrollo y también en lo que era el ejercicio de la democracia en sí misma.Empezamos una negociación que contemplaba el final de la violencia para poder dar una oportunidad al país ante la situación tan adversa que vivía, y que pudiéramos optar por una sociedad más digna y con más oportunidades para todos.La libertad y la justicia habían sido muy restringidas para todos los guatemaltecos, sobre todo en los años de la guerra fría y también por el conflicto en Guatemala. Esos hechos a los que me refiero crearon un clima de limitaciones para la participación política, para el debate en la universidad, para el libre intercambio de ideas incluso en la sociedad.
Queríamos tener un avance global en todas las áreas y superar el conflicto. Teníamos muchas limitaciones en todos los órdenes, la superación del conflicto era el camino para crear las bases de una auténtica sociedad democrática.Lamentablemente, como no se fue realista en la negociación del conflicto, sino que se hizo de una forma atropellada e improvisada, en la que el gobierno quería cualquier cosa firmada cuanto antes, se llegó a los resultados que todos sabemos.Muy distintos fueron los acuerdos firmados bajo mi gobierno, que sí tuvieron vigencia, como fueron los temas relativos a los derechos humanos y a las instituciones políticas. Sin embargo, luego se hicieron muchos acuerdos que la sociedad misma no aceptó y quedó un proceso de paz, por tanto, mutilado.
Los guatemaltecos, creo, que perdieron una gran oportunidad para la paz, de tal forma que los sectores más reaccionarios del país creyeron que habían ganado la guerra y que podían hacer cualquier cosa porque tenían razón.Luego llegó esta forma de gobernar, sin darle la voz al pueblo, sino escuchándose a sí mismos durante estos últimos veinte años y atendiendo únicamente a sus intereses. Acabaron la democracia y con las instituciones del país. No existen los poderes. El Congreso no funciona, las instituciones judiciales, tampoco, y lo que es peor: no existen los partidos políticos como expresión de la ciudadanía. Son meros aparatos electorales. Igual ocurre con los sindicatos. No defienden los intereses de los trabajadores. Las organizaciones gremiales, empresariales, no atienden por los intereses de los guatemaltecos, están más interesadas por lo que ocurre fuera y por sacar réditos personales y no generales
El Estado ha sido secuestrado por estos grupos que no se sitúan en la órbita de los intereses generales de los guatemaltecos. Incluso ni siquiera han mostrado interés por los niños migrantes que están en situación de peligro en las fronteras de los Estados Unidos. El narcotráfico campa a sus anchas por el país y ha traído al crimen organizado. Estos grupos a los que me refiero, además, han conseguido doblegar, anular diría, a las instituciones con dinero. Los narcotraficantes tienen más dinero que ellos, los carteles se han hecho con el país, se puede decir y Guatemala ya es casi un Estado fallido, gracias a esta falta de instituciones a las que me refería antes. Se ha llevado a cabo una política mercantilista y donde todo se compra y vende. Tenemos un país donde reina la impunidad y el crimen. Y un gobierno que está en la misma línea, donde los que nos gobiernan están solo atentos a sus negocios y a obtener réditos personales.Estamos en manos de un grupo de gente indolente y nada sensible a los problemas de los guatemaltecos. La prensa también está doblegada y vendida. Por no hablar de la oposición, que también está vendida y solo atenta a los próximos procesos electorales, pero no presta atención a los problemas reales que tenemos ahora mismo, que desde luego son muchos.Eso es lo que nos dejaron los acuerdos de paz, lamentablemente. Ahora vemos como en este país, con esta supuesta paz, mueren más personas por el crimen y la delincuencia organizada que las que mueren en la guerra o invasión de Irak. Es triste nuestra situación, pero más triste es la indolencia de los guatemaltecos ante lo que está sucediendo, que es realmente dramático.
¿Qué respuesta se podría dar desde los Estados a ese grave problema que representa la inseguridad en toda América Central?La inseguridad tiene muchas causas. En primer lugar, diría que una de las causas es la pobreza, la miseria más concretamente, que yo diría ha conseguido que mucha gente piense que es más sencillo robar que buscar un trabajo. Pero estamos donde estamos, no lo olvidemos, por un mal manejo del asunto económico. Por otra parte, también tenemos la corrupción que empapa a todo, pero muy especialmente al Poder Judicial.
Hace unos años la BBC publicó un artículo en sus páginas que venía a decir que si usted quiere delinquir el mejor país del mundo para hacerlo era Guatemala porque seguramente lo que usted hiciera iba a quedar en la más absoluta impunidad. Aquí casi nunca se detiene, mucho menos se le procesa y ya es harto difícil que alguien sea condenado. Quien es condenado en Guatemala es algún pobre desgraciado que no tuvo dinero para sobornar a los jueces. Es muy fácil comprar magistrados y jueces en este país.Cosa muy distinta es que uno levante su voz en contra del Estado y esta situación que vivimos, ¡ahí sí le van a procesar y a detener! Hay muchos casos, como mi procesamiento, que tienen que ver con esa política de criticar a los que están en el poder. Son capaces de todo, incluso comprar tribunales y vulnerar leyes, es algo espantoso lo que está ocurriendo en Guatemala.Han perseguido a todo aquel que ha criticado a estos parásitos que nos gobiernan, gente que se dedica a sus negocios y a adquirir riquezas; el país no les interesa nada. Se dedican a estrangular al país hasta que algún día suceda una revolución que arrase con esta forma de gobernar. Los guatemaltecos ya no aguantamos más este estado de cosas, estamos cansados realmente ante lo que sucede. Nuestra clase política está vendida al narcotráfico y desacreditada internacionalmente.La violencia es resultado de este estado de cosas, nadie se preocupa realmente de lo que es verdaderamente importante y de los problemas que tenemos los guatemaltecos. Los políticos, incluidos los diputados, se dedican a hacer negocios y punto, es una situación muy triste pero que hay que denunciarla. Aquí todo se compra, no hay seguridad jurídica para los ciudadanos y con el soborno todo se consigue. Ni siquiera los presidentes, como fue mi caso, tenemos la seguridad de que vamos a recibir justicia. Ese es el país que tenemos, la realidad a la que nos han llevado estos sujetos.
¿No parece que esté muy de acuerdo con la gestión del actual presidente?Yo nunca tuve esperanzas con él. Le conozco desde hace muchos años, desde cuando era mi subordinado, toda la vida fue igual. Es una persona egoísta que vela solo por sus intereses y no por las de las instituciones a las que ha pertenecido. Nunca hizo nada ni por el ejército ni por el país, solo le ciega la ambición de ser presidente. No es una persona fiable, se lo aseguro, no mira por el bien común, sino por el suyo. Su éxito político se debe a que tuvo el apoyo de algunos grupos oligárquicos y empresariales que vieron en él un mero instrumento para hacer más dinero y tener más influencia en el país.Estos grupos tienen un plan maquiavélico para tener más dinero y él es una pieza más de ese entramado. Luego como hombre es un ser sin ideas, sin capacidad de liderazgo, un tipo gris y oscuro, sin ilusión en nada. Tiene ideas vagas y carece de proyecto.Luego su equipo, incluida la vicepresidenta, carecen de proyecto, de iniciativas e ideas. Es gente gris, como he dicho. Guatemala está acéfala, la gente no es consciente de cómo estamos. Si alguien en este país confiaba en este señor, creía que iba a ser un buen presidente, es porque no lo conocía, pero los que lo conocíamos de antes de su llegada al poder ya sabíamos cómo era y cómo se comportó. Era una persona indigna, no merecía la alta responsabilidad a la que ha llegado.
¿Parece que no es optimista con respecto al futuro de Guatemala?En nuestro país no hay gobernabilidad, estamos peor que nuestros vecinos. En los vecinos, al menos, hay un pequeño estado, existen partidos políticos, las instituciones cuentan, algo que ya no ocurre en Guatemala, que sufre una de las crisis más graves de su historia.Aquí no hay ni sombra de las instituciones y del Estado. Nuestro pueblo perdió la esperanza, tiene una apatía crónica ante los sucesos que están ocurriendo. El pueblo ya está expresando su desafección y pesimismo ante la situación actual.La pregunta es qué vamos a hacer los guatemaltecos ante lo que está pasando. Se ha perdido la fe en el futuro, no es solo mi pesimismo, sino es la constatación de algo que está pasando. No hemos perdido la esperanza, pero tenemos que tomar conciencia de la situación tan adversa que atravesamos y que requiere soluciones drásticas en el corto plazo.
Leer más en: http://www.elheraldo.hn/otrassecciones/nuestrasrevistas/743106-373/el-narcotr%C3%A1fico-campa-a-sus-anchas-en-el-pa%C3%ADs
SÃganos en: www.facebook.com/diarioelheraldo y @diarioelheraldo en Twitter