Wilbert Bendezú Carpio:”La integración regional es el camino para América Latina”

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ENTREVISTA A WILBERT BENDEZÚ CARPIO, PRESIDENTE DEL PARLAMENTO ANDINO Y SECRETARIO GENERAL DEL APRA (ahora Partido Aprista de Perú)

Pese a su larga experiencia profesional y política, Wilbert Benedezú es una jurista nacido en Cusco que todavía conserva la capacidad para la emoción, como cuando habla del proceso de integración andina, una idea por la que lucha y trabaja desde hace años. En esta entrevista, realizada en la ciudad de Lima cuando apenas quedan unos días para las elecciones municipales en su país, defiende, sin ningún género de duda, la gestión del gobierno de su partido, que preside Alan García. Una labor que, a tenor de los resultados económicos y el alto crecimiento del país, no es discutida por casi nadie en la capital peruana.

Por Ricardo Angoso, desde Lima.

TITULARES:

“Las claves para nuestro desarrollo son el crecimiento económico y la cohesión social, abriendo nuestros mercados y apostando por la gradual integración de nuestra región”

“La integración regional es el único camino para el continente”

“Este gobierno ha sido uno de los mejores de la historia de Perú”

“Durante el gobierno de Alan García hemos disminuido la pobreza del 48% al 34%, un logro social que inspira nuestra acción política desde nuestros orígenes”

Ricardo Angoso:¿Qué es el Parlamento Andino y quiénes lo componen?

W.B.: Ahora los parlamentarios andinos somos elegidos, un total de cinco representantes por cada uno de los cuatro países (Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú) y en nuestro país ha sido en el año 2006 la única vez en la historia que se eligieron los parlamentarios de esta institución. La sede de la institución está en Colombia y la presidencia, que ahora yo ostento, va rotando por país y estuvo hasta hace poco en manos de Ecuador. Ahora le toca al Perú. Nos reunimos cada mes, depende de las circunstancias y la coyuntura, pero celebramos nuestras sesiones mensualmente en la última semana para tratar los asuntos de nuestra incumbencia.

R.A.:¿Y es funcional, tiene operatividad?

W.B.: Funciona porque estamos cohesionando lo que para nosotros es importante, la comunidad andina, que tiene 120 millones de habitantes, y siempre se nos pregunta si esta institución funciona y tiene operatividad. Yo creo que la comunidad andina ha demostrado en estos últimos cuarenta años, guardando mucha distancia con la Unión Europea (UE), que funciona. También ha logrado ir cohesionando esta región y tratando muchos temas y aspectos que consideramos son importantes para nosotros. Luego yo también considero que el nervio, el tronco, que es la integración económica, se ha ido fortaleciendo. Nuestros intercambios comerciales han mejorado entre los cuatros países y ese es un dato objetivo; hace apenas cuatro años intercambiábamos apenas 4500 millones de dólares y hoy estamos en los 8000 millones. Las relaciones bilaterales entre Perú y Bolivia, por ejemplo, han mejorado mucho, creciendo más del doble en términos monetarios. Lo mismo se puede decir entre Ecuador y Perú, que se ha multiplicado por dos. E incluso entre Ecuador y Colombia, que tuvieron una ruptura de relaciones diplomáticas por una crisis que padecieron, pero que han mantenido su flujo de relaciones comerciales y las han incrementado en los últimos años. Su gran acierto: pese a romper relaciones, mantuvieron sus encargados de negocios al frente de sus respectivas embajadas.

La economía y los intercambios comerciales son lo que cohesionan las relaciones entre los pueblos y los países. Es obvio que en Europa, la construcción europea nació con la cooperación económica y que más adelante el proyecto devino en la UE tal como la conocemos ahora. Más allá de las circunstancias que pueda estar atravesando en este momento, Europa es un proyecto sólido, y nosotros nos miramos en el mismo para lograr esa cooperación y esa cohesión a la que me refería antes. Tenemos que lograr un crecimiento sostenido de nuestros países al estilo del que se produce en el proyecto europeo, que creo que es un buen ejemplo en donde reflejarse. Esa es la principal fortaleza de la comunidad andina: el crecimiento económico. Algo que no ha caído del cielo, y que se ha logrado porque ha habido un proyecto de integración para que vayamos creciendo sostenidamente. La integración es el camino y no hay otra alternativa, pese a los problemas y diferencias que podamos tener en el proceso de convergencia e intercambio. Tuvimos en el pasado problemas, incluso graves, como fue la salida de Venezuela de la comunidad andina, pero estamos superando esos altos en el camino y seguimos avanzando por una buena dirección.

R.A.: ¿Y por qué se fue Venezuela?

W.B.:Nosotros, por ejemplo, con Venezuela tratamos de seguir teniendo unas buenas relaciones, a pesar de todo. Venezuela se fue de la comunidad andina porque el presidente de ese país, Hugo Chávez, quiso irse. Nosotros respetamos esa decisión pero la consideramos equivocada, por supuesto. Chávez decía que nosotros como países estábamos negociando un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos y que no le parecía bien. Pero Venezuela, paradójicamente, le vende petróleo a Estados Unidos en una suerte de TLC particular entre ambos países. Entonces, ese fue pretexto por el que se fue Venezuela de la comunidad andina y no merece la pena entrar en más consideraciones.

No obstante, creo que fue más bien una excusa para ingresar en mejores condiciones en Mercosur, algo que por cierto todavía no ha logrado y parece un objetivo bastante lejano por los problemas que todos conocemos. Pese a todo, y tengo que decirlo, esa salida de Venezuela no hizo mella en el proyecto andino, la cooperación económica aumentó e incluso entre Perú y Venezuela, con las diferencias políticas e ideológicas que mantenemos, los intercambios comerciales han seguido creciendo. Hemos tenido un buen crecimiento en nuestras relaciones, tenemos un monto importante en nuestras importaciones y exportaciones entre los dos países. Vamos, en definitiva, por buen camino porque las relaciones económicas nos están ayudando a acercarnos.

R.A.:¿Cuál es la base del proyecto andino y su fortaleza?

W.B.: Sus relaciones económicas y el crecimiento sostenido del proyecto. Cuando Europa estaba en crisis y sigue, por motivo de la hecatombe económica a causa de la recesión norteamericana, nuestros cuatro países han seguido creciendo y nuestras relaciones económicas han ido a más, lo que creo que tenemos que destacar. La crisis económica no detuvo el proyecto.

R.A.:¿Y cómo van las relaciones de sus países con Brasil?

W.B.:Brasil es una potencia muy importante, indiscutiblemente. Es parte de Mercosur pero es un bloque por sí misma. En Perú, por ejemplo, vamos creciendo en nuestras relaciones e intercambios comerciales con este gran país. La economía tiene que ser un aspecto fundamental en nuestras relaciones y estamos trabajando también en el terreno de las comunicaciones. Tenemos un gran interés, pues es un gran mercado y nos abre grandes posibilidades para desarrollarnos, sobre todo en zonas como la selva y otras áreas más subdesarrolladas.

R.A.:En otra orden cosas, ¿qué balance hace de la presidencia de Allan García en Perú?

W.B.: Definitivamente, hago un balance muy positivo del mandato, creo que se lograron muchos de los objetivos que nos proponíamos. Ha sido uno de los mejores gobiernos de nuestra historia reciente. Y no sólo es el crecimiento económico, sino que hay más elementos positivos. Hemos encontrado buenos mercados, crecieron las exportaciones, las industrias se fortalecieron y se creó empleo. El nivel de vida de la gente creció, ese es el logro más importante Este Gobierno ha conseguido que millones de peruanos se incorporaran al progreso y al desarrollo. Hemos logrado, además, que la clase media creciera y que sea sólida, emergente y con un peso específico. Logramos, en definitiva, notables avances económicos dotados de cambios sociales favorables a la población y que sean percibido como tales. El desarrollo de nuestras ciudades y la cohesión social han sido dos elementos muy positivos que hemos logrado. Hay una clase social emergente que ha dinamizado el nuevo Perú con sus negocios y empresas; lo que antes era un privilegio se ha ido generalizando para nuevos estratos sociales. Luego hemos avanzando en la lucha contra la pobreza, que se ha reducido en un cincuenta por ciento casi, y también en una mejor redistribución de la riqueza entre los peruanos. Cinco millones de peruanos tienen acceso al agua y también a la electricidad. El desarrollo del país, más allá de los discursos, ha sido notable. Luego se han producido también avances en la importante descentralización del Perú. El presupuesto de la república, en su gran mayoría, está hoy en las regiones y en los municipios; el Estado central apenas maneja el 30% de lo que ingresa. Entonces, y para resumir, creo que como Gobierno y como partido hemos hecho un ejercicio responsable del poder y cuyos resultados son visibles fácilmente, habiendo logrado el progreso de la gente y la justicia social. No se trata sólo de fortalecer la economía, sino que sea capaz de redundar en beneficio del pueblo y que el pueblo, que es para quien trabajamos, perciba ese crecimiento económico al que me refería antes.

R.A.: ¿Creo que también ustedes y su partido, el Apra, cambiaron con respecto al primer mandato de Alan García, que fue un poco desastroso, todo hay que decirlo?

W.B.: Sin perder de vista como partido que siempre hemos tenido en el horizonte la justicia social y una concepción central de la misma en nuestro programa. El nuevo Apra sabe que la modernización y la globalización han hecho un mundo diferente y en donde tenemos que coexistir con ciertas ideas, pero sin olvidar que tenemos que estar en primera línea en la defensa de la libertad, la justicia, la democracia y el progreso de los pueblos. También en la reivindicación del pobre, de los indígenas, de los desfavorecidos. Nuestros ejes han sido la lucha contra la pobreza, la descentralización política y económica, el desarrollo llevando servicios de todo tipo a los peruanos…La idea de nuestro fundador, Haya de la Torre, fundador del Apra, sigue vigente y presente en todas nuestras acciones, que siempre están guiadas por esa idea de justicia social que ya le expresaba anteriormente. Tratamos de sacar del subdesarrollo a toda la región y generar expectativas de riqueza y desarrollo; no hay otro camino que el de la cohesión y el crecimiento y en ese sentido la idea de la UE es muy válida y guía para todos nuestros países.

R.A.: ¿Y Ecuador participa de esa idea?

W.B.:Activamente, creo que con Ecuador hoy más que nunca el Perú tiene una enorme familiaridad y no solamente en nuestras relaciones económicas, sino en las políticas y diplomáticas. Por ejemplo, en la práctica, en los hechos, hemos unificado en Arizona un consulado entre el Ecuador y Perú, un paso importante que da idea de la dimensión de cómo van nuestras relaciones. También en las relaciones económicas se han dado grandes avances. E incluso los dos presidentes, Rafael Correa y Alan García, tienen unas excelentes relaciones y se avanza en casi todos los terrenos. No tenemos apenas diferencias, sino la simple coincidencia en apostar por nuestro desarrollo.

R.A.: ¿No tiene miedo a que todos estos logros que destaca del Perú en todos los terrenos se pudieran venir abajo por culpa de un cambio de gobierno de otro signo?

W.B.: No. No creo porque los peruanos hoy compartimos unas ideas y valores básicos que caminan en esa dirección emprendida y no contemplo la posibilidad de un escenario diferente. Tratar de cambiar la orientación del país no sería posible hoy. El mundo del siglo XXI es diferente, las cosas han cambiando. Como todos sabemos, en Uruguay, por ejemplo, gobiernan ex guerrilleros y no pasa nada, pues ha cambiado el mundo y también la izquierda. También en Brasil parece que ganará una ex guerrillera. Y en Colombia, por citar un último ejemplo, antiguos guerrilleros conformaron el Polo Democrático y gobiernan en la ciudad de Bogotá. En Perú, estamos en esa línea y asumimos que el mundo cambió y no hay otra dirección que el progreso y el desarrollo económico; nuestros pueblos no van a cambiar estos lineamientos fundamentales. Lo importante es la gestión y no muchas veces el dinero que uno tiene, como podría parecer. Tenemos que ser conscientes de la importancia de cómo gastar el dinero. Y en nuestra línea, de fortalecer la democracia y hacerle más inclusiva y participativa, tenemos que seguir avanzando pero sin dar pasos hacia atrás. El desarrollo económico es importante que se traslade a la gente y que los peruanos comprendan que este crecimiento tiene que redundar en el beneficio general, no veo otro camino, no hay vuelta atrás.

R.A.: ¿No cree que a pesar de sus buenos pronósticos la integración del continente, quizá por motivos ideológicos de algunos, no camina todavía en la mejor de las direcciones y que la crisis de Honduras agravó esa fractura?

W.B.: La integración es la única posibilidad, no hay otros caminos. Lo que Chávez expresa en determinadas ocasiones no es la realidad de nuestros países, pues pese a los intentos de ideologización seguimos trabajando en nuestras relaciones económicas. Ahí está Unasur, que ya va tomando cuerpo, y pongo como ejemplo a Chile que ya se incorporo a este foro, pese a sus primeras reticencias. Y el Perú, igual. Hay un proceso de cohesión, de integración regional, avanzando en todas las direcciones y consolidando nuestros logros.

R.A.: Es decir, que el milagro peruano avanza pese a algunos nubarrones…

W.B.: Ahora nuestras noticias son acerca del crecimiento económico y de nuestra gastronomía. Hemos conseguido que se hable de Perú en positivo. Queremos hacer un país que piensa en positivo y que se consoliden las reformas económicas y los avances. Hemos hecho buenas reformas, grandes cambios, pero también asumimos que puede haber errores en el camino y que somos humanos y podemos equivocarnos. Nada, sin embargo, puede detener los avances del Perú y la estrategia que nos hemos diseñado para el futuro. Por último, quiero reseñar que hay un avance muy importante: hoy los peruanos se sienten orgullosos de su país y de la marca Perú. Queremos seguir creciendo y consolidándonos, apostamos por el desarrollo y un cambio tranquilo y sosegado. Estamos en la buena dirección.

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