Jerusalén, capital eterna de Israel por siempre y para siempre

Netaniahu: “Un Israel sin Ierushalaim es como un cuerpo sin corazón”

Días atrás visité la sinagoga Altneu, en Praga, la sinagoga del Maharal (rabi Judah Loew ben Bezalel). Tres meses atrás visité la Sinagoga Portuguesa en Amsterdam. Éstas son dos de las sinagogas más destacables en el mundo: una ha estado sirviendo a la comunidad judía de la República Checa durante casi 800 años, la segunda ha servido a la comunidad judía de Holanda por 350 años. Una es ashkenazí, la otra sefaradí. Una es pequeña e íntima, la otra es grande y magnífica. Pero lo que las conecta es lo que conecta a toda sinagoga alrededor del mundo: cuando los judíos rezan en Praga o en Amsterdam, en Nueva York o en Moscú, en Ciudad de México o en Hong Kong, en Haifa o en Beer Sheba miran en la misma dirección que nuestro pueblo ha mirado durante miles de años, miran hacia Ierushalaim. Miran el lugar que siempre ha sido el centro de nuestra vida nacional y espiritual, el lugar que nos recuerda nuestro glorioso pasado y sirve como foco de nuestras esperanzas para el futuro. Y no les daremos la espalda a aquellos que miraron hacia Ierushalaim durante generaciones. Preservaremos Ierushalaim debido a que un Israel sin Ierushalaim es como un cuerpo sin corazón. Fue sobre esta colina, 45 años atrás, que el corazón que une a nuestro pueblo comenzó a latir nuevamente con toda la fuerza, y nuestro corazón nunca más será dividido. Hay personas que creen que si simplemente dividimos Ierushalaim -lo cual significa, finalmente, conceder el Monte del Templo- tendremos paz. Creen eso, pero están equivocados. Tengo dudas -por decirlo suavemente- de que si les concedemos a otras fuerzas el control de esa plaza que está sobre el Monte del Templo, veamos deteriorarse tan rápidamente la situación que devengue en una guerra religiosa y sectaria. También sé que ésta es la lección de los años -que sólo bajo control israelí, bajo soberanía israelí- han sido y continuarán siendo asegurados el acceso y la libertad de culto para todas las religiones. Sólo bajo Israel. Sólo bajo Israel se mantendrá la calma. Sólo bajo Israel se mantendrá la paz entre las religiones. La paz sustentable se hace con naciones fuertes, y un Israel sin una Ierushalaim unificada sería como un cuerpo con un corazón débil. Quiero decir algo más: una nación que está dispuesta a sacrificar su corazón sólo convencerá a sus enemigos de que carece de la fuerza de voluntad para luchar por algo. 45 años atrás, este lugar vio la determinación de nuestro pueblo y la voluntad de hierro de nuestros combatientes. Lucharon como leones en estas trincheras, contra ola tras ola de disparos de ametralladoras y fuego pesado. Lucharon como leones, pero más que eso: lucharon por Ierushalaim y ganaron. Durante esa misma batalla feroz, 36 de nuestros mejores hombres perecieron -y en toda Ierushalaim, 182 combatientes de TzáHa”L murieron-, y la historia judía cambió para siempre. Una ciudad dividida se volvió completa, y así continuará. A nuestra generación le ha sido concedido un gran privilegio: somos testigos del cumplimiento de las palabras de los profetas. Vimos la resurrección de Sion; vimos la restauración de la soberanía del Pueblo de Israel aquí, en Éretz Israel; vimos la reunión de los exiliados; y vimos la unificación y reconstrucción de Ierushalaim. Nuestra generación también carga la tremenda responsabilidad de asegurar que salvaguardaremos esta transformación para las generaciones futuras. El profeta Isaías dijo: “¡Despierta, despierta! Levántate, ¡Oh, Ierushalaim!”. Bueno, Ierushalaim se ha levantado. Después de siglos de represión e intolerancia por parte de otros credos, Ierushalaim se ha levantado y ha sido unificada. Recuerdo el día en que Mota Gur dijo que Har Habait estaba en nuestra posesión. ¿El corazón de quién no se estremeció? ¿Quién no pensó en David y Salomón, en Isaías y Jeremías, en las profecías de esperanza y los lamentos de destrucción? ¿Quién no sintió la plegaria de generaciones que late dentro de nosotros? Yo lo sentí y ustedes también. Y con esta gran fuerza marcamos una transformación aquí que no podía ser imaginada. Lo que menos de un siglo atrás era un lugar apartado, olvidado, empobrecido y descuidado ahora se ha vuelto una metrópolis bulliciosa, vibrante, desarrollada y avanzada, el mayor requisito de Israel y la capital unida de nuestra nación. Ierushalaim es donde ha sido descubierto nuestro pasado y ha sido construido nuestro futuro, el lugar donde residen nuestros tesoros espirituales sin paralelo, un lugar de universidades y museos renombrados en el mundo, un lugar donde cantidades sin precedentes están estudiando nuestro legado y donde el genio de nuestro pueblo está expandiendo los límites de la ciencia, la medicina, la tecnología, las ciencias naturales, las ciencias sociales y muchas otras ciencias. Durante 45 años hemos construido y desarrollado Ierushalaim, al Norte y Sur, al Oriente y al Occidente. Continuaremos construyendo Ierushalaim. Continuaremos desarrollando nuestra capital y continuaremos asegurando que su luz dorada continúe iluminando el futuro de nuestro pueblo y haciendo brillar una luz a través del mundo: la luz de Ierushalaim.

* Discurso del primer ministro del Estado de Israel, Biniamín Netaniahu, por el 45º aniversario de la reunificación de Ierushalaim, en Guivat Hatajmóshet.
Fuente: Oficina del Primer Ministro del Estado de Israel, 20/5/12.
Traducido por Marcela Lubczanski para el blog de la OSA Filial Córdoba.
http://soysionista.blogspot.com.ar/2012/05/discurso-pm-netanyahu-por-el-45.html.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *