LA INVASIÓN DE CEUTA
Por Ricardo Angoso
Lo que está ocurriendo en Ceuta no es una “crisis migratoria”, como dicen algunos, sino que se trata de una invasión organizada, planificada, tolerada y alentada por Marruecos. Desde hace muchos años periódicamente las autoridades marroquíes provocan estas crisis, bien conocidas y sufridas por todos los ceutíes, como las del 2021 con un salto masivo a las vallas fronterizas que separan a la frontera entre España y Marruecos, y la respuesta española es siempre la misma: pasividad, claudicación ante este país y más ayudas a fondo perdido para que los marroquíes no nos sigan invadiendo.
Estamos ante una estrategia parecida a la empleada con la Marcha Verde y la historia se repite. Ahora Marruecos pretende dejarnos en evidencia, mostrar nuestra debilidad para defender nuestras dos plazas africanas y dejar constancia que España está realmente indefensa. La Marcha Verde, como recordaran, fue una movilización organizada por el rey Hasán II entre el 6 y el 9 de noviembre de 1975, en la que alrededor de 350.000 civiles marroquíes, se dirigieron hacia el entonces Sáhara Español con el objetivo de presionar a España para que abandonara el territorio sin recurrir a un enfrentamiento militar directo. Ceuta y Melilla siguen en el punto de mira de Marruecos.
En la misma semana en que España ha abdicado de sus derechos soberanos y territoriales que nos otorgaba el Tratado de Utrecht sobre Gibraltar, el Ejecutivo español presidido por Pedro Sánchez ha tolerado, permitido y aceptado la entrada de más de 40.000 inmigrantes marroquíes -una fuente policial eleva esta cifra hasta los 50.000- sin ningún tipo de documentos ni revisión de sus antecedentes penales. Sin haber mostrado ninguna respuesta convincente ni resolutiva con respecto a esta crisis, nuevamente, como en anteriores ocasiones, el Ejecutivo de Sánchez parece mirar para otro lado y muestra un actitud de connivencia y complicidad con respecto al Gobierno de Rabat. ¿Por qué será, qué extraños intereses tiene el Gobierno español para no dar una respuesta rotunda, contundente e incluso en clave militar ante este grave ataque a las fronteras y la soberanía nacional?
Una de las causas de este ataque es la famosa regularización auspiciada por Sánchez, que, por cierto, pasó inicialmente del medio millón de ilegales al 1,2 millones finalmente admitidos en trámites de legalización, lo cual supondrá, a la larga, con la reagrupación familiar de los nuevos migrantes legalizados y la legalización del coladero español, que entraran unos tres millones de extranjeros en nuestro país. La mayoría de ellos sin ni siquiera haber presentado un certificado de antecedentes penales ni garantías de solvencia económica para instalarse en España. Ese efecto llamada, que el Gobierno sigue tratando de negar, ya ha sido denunciado por el presidente norteamericano, Donald Trump, que ha responsabilizado a las autoridades españolas y sus “políticas de extrema izquierda” del repunte en las llegadas a Ceuta. En la misma línea, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, plantea el cierre del espacio Schengen con España para abordar la crisis migratoria provocada por el Ejecutivo español, lo que ha llevado, sorprendentemente, a que el Gobierno español llame a consultas ¡al embajador italiano en Madrid! Un Estado que no controla sus fronteras, como está ocurriendo ahora en España, es un Estado fallido
Mientras los recién llegados atacaban a la policía española a pedradas, ocupaban viviendas de residentes ceutíes y hacían sus necesidades más perentorias en las calles de la ciudad africana, varios de nuestros ministros, entre ellos el que tenía que velar por nuestras fronteras y porque se respete la soberanía nacional, el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, asistían a la recepción de la embajada de Marruecos en Madrid por la Fiesta del Trono. Entre risas y aplausos a la embajadora marroquí nuestros ministros se divertían, mientras Ceuta ardía debido a la incompetencia manifiesta de un Ejecutivo que ha provocado la crisis con su polémica regularización y por haber impedido la devolución en caliente de los migrantes debido a los límites fijados por las Leyes auspiciadas por ellos mismos. Estamos casi en guerra, mientras España está indefensa frente a un enemigo hostil, poco amistoso y nada conciliador. Pese a las palabras tibias de nuestro presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, la situación es mucho más crítica de lo que pretenden mostrarnos nuestros responsables políticos.